POR ANALÍA FILOSI
Algunos lectores se enojaron con una frase muy subida de tono de Mónica Farro que publicamos en "Marca registrada". Quizás no debimos darle el destaque que tuvo, pero no estoy de acuerdo en que no debimos publicarla. Es una prueba más que echa por tierra esa idea de que las vedettes uruguayas no son iguales a las argentinas. Lo son, la diferencia es de escala, espacio y tiempo. Al ser muchos menos habitantes, lo que aquí es un buen número de casos, en Argentina se traduce en excepciones. Además, acá no hay programas de TV que se ocupen de estos personajes. Y por último, las copias a lo argentino tardan... pero llegan. Farro logra además algo bastante peculiar: que le encontremos virtudes a Claudia Fernández y Eunice Castro que sin su existencia no se nos ocurrirían. Y no le falta el "famoso satélite" (como fue ella alguna vez de Fernández): su marido (o ex), Enrique Ferraro. Éste ya se peleó por teléfono con Abigail Pereira en El show del mediodía y estuvo en la tribuna de ShowMatch desesperado por el micrófono, presentándose como el 9 de Rampla, cuando en realidad es delantero suplente. Si fuera el 9, quizás podría haberle regalado a Tinelli esa camiseta y no la N° 2, dando pie para que el conductor le tomara el pelo por el número elegido. Lo triste de todo es que Farro baila bien, pero prefiere trascender por otras cosas (aquella declaración no fue la única ni lapeor). Antonio Gasalla dijo en ShowMatch que la cabeza de las vedettes uruguayas no es como la de las argentinas. Permítanme discrepar, es sólo cuestión de escala, espacio y tiempo.