Promesas del este

Dos escenas de gran violencia ponen a prueba los estómagos desde el arranque: un corte de garganta nada prolijo y una embarazada perdiendo sangre. Y habrá tiempo para una más que las superará, pero para entonces usted ya estará metido totalmente en esta sombría historia de David Cronenberg, que tiene más de un punto de contacto con la anterior Una historia violenta. El más visible es su protagonista, un estupendo Viggo Mortensen, justificadamente nominado al Oscar por este "chofer" de la familia capo mafiosa de la vory v zakone (mafia rusa). Hasta esa familia llega la partera Anna (Naomi Watts, muy bien también), gracias al diario de una joven ucraniana que muere al dar a luz. Dos mundos muy distintos, pero igual de opresivos, se enfrentarán en una Londres oscura. Ambigüedad moral, lucha de poder, honor familiar, racismo, prostitución, homosexualidad... se mezclan en una historia policial con vuelta de tuerca y toques de melodrama romántico. Es un film potente, asfixiante, que golpea y deja marcas como los múltiples tatuajes de los mafiosos rusos, pero en el que también hay espacio para la redención.

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