Por: Gonzalo Sobral
Por esos avatares de la distribución, por estos días coinciden en las salas montevideanas tres películas que se asoman desde perspectivas diferentes al tema del aborto.
La primera en llegar fue La joven vida de Juno, que ambienta la historia en una región de los Estados Unidos donde el aborto es legal por sola voluntad de la mujer a partir de los 16 años. Es así que una adolescente se plantea esa alternativa frente a un embarazo no deseado, concurre a informarse a una clínica, desiste a último momento y opta por darlo en adopción.
La semana pasada se estrenó la elogiada película rumana 4 meses, 3 semanas, 2 días, que mira el tema desde la perspectiva de una joven estudiante que quiere encararlo en plena dictadura de Ceaucescu, cuando el tema tenía terribles consecuencias penales. Allí los factores morales del tema son desplazados por la pintura del ambiente político de la época.
Por último, ayer fue el estreno de Horton, el nuevo prodigio de animación digital de los creadores de La Era de Hielo. ¿Cuál es la relación de la historia del elefante con el aborto? Su frase central, "Una persona es una persona sin importar su tamaño", ha sido usada por las asociaciones anti aborto de todo el mundo.
Es sólo cine. Pero ilustra.