La alegría es sólo brasileña... también en cine

En Punta del Este: Martín Cajal

Del 17 al 24 de febrero se celebró el onceavo Festival Internacional de Cine de Punta del Este, que apiñó públicos, artistas, productores, distribuidores y periodistas de distintas procedencias con resultados fructíferos para cada parte. Lo inadmisible, de todos modos, se hizo presente: llegadas tarde a la exhibición de películas, murmullos audibles y atención a celulares durante la función. Asimismo, problemas técnicos evitables como el reproductor de DVD mimoso con el que contaban los cines Cantegril y Libertador, que provocó "saltos" durante la emisión de Cachila y Capital (todo el mundo va a Buenos Aires), o inconvenientes con el sonido. Con todo, se cumplió con el espíritu festivo que ha de tener un festival (que por redundante no es obvio ni de fácil logro) y eso es lo principal.

Una de las novedades fue la entrada en competencia del formato documental con la muestra PUNTODOC y también lo hizo el corto con la incorporación del ciclo mALCINE. También, proyecciones especiales de películas nacionales y algunos cortos, desde la Plaza San Fernando de Maldonado, para permitir que todos puedan participar de algún modo de esta celebración.

En la noche de premios, Brasil fue el gran protagonista consiguiendo los galardones a Mejor Película, Actor, Documental y Corto. Sin embargo, el cine argentino igual se lució a pesar de no recibir premios. La león, del debutante Santiago Otheguy, retuvo el interés de público y periodistas con una composición de personajes artesanal por parte de Jorge Román y Daniel Valenzuela, y una fotografía de excelente funcionalidad. De España, la actriz Paloma Morales apresó con su interpretación de una madre depresiva y autodestructiva en La influencia, película que destacó por su honestidad, pero no recibió mención alguna. Y del lado uruguayo (fuera de competencia) Hit superó las expectativas. El homenaje que las jóvenes Claudia Abend y Adriana Loeff hicieron sobre los hitos de la música popular asombró al público reunido en la ceremonia de clausura del Cantegril. Les faltó transitar por varios artistas (Alfredo Zitarrosa, claro ejemplo) pero habrán otras ediciones, según parece, ya que sobró abundante material. Por otra parte, la actriz Graciela Borges recibió un emotivo homenaje por su trayectoria y apeló a una unión más estrecha entre uruguayos y argentinos para la realización cinematográfica.

Por último, algunas películas exhibidas evidenciaron un síntoma del cine actual que es la presencia de ideas con músculo y potencial pero que a veces fallan en la resolución, y viceversa: despliegues airosos que carecen de ideas fuertes y claras.

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