No es más de lo mismo
OPINIÓN
POR BERNADETTE LAITANO
Conozco a mucha gente que se interesa por la "movida cultural" de Montevideo, pero nunca fue al teatro. Su circuito abarca cine y música. El teatro no, "porque es muy sobreactuado". Abogan por una vida en la que se está al tanto del último descubrimiento de MySpace o Youtube, incluso de las novedades literarias, pero cuando hay que hablar de teatro hay mil excusas para no entrar a una sala. Por suerte, hay público teatral. La mala noticia: en su mayoría supera los 50 años. Igual, no da para ser catastróficos, siempre se habló de que el teatro uruguayo estaba al borde de la desaparición por falta de público, cosa que en los hechos nunca pasó ni va a pasar. Lo que sí hay que subrayar es la minoría que constituímos los jóvenes como público de teatro. Hay que decir, entonces, que hay ofertas para todos. Nada indica que todo tiene que gustarle a uno. Tampoco pasa por una cuestión de formación, que sí importa pero su ausencia no impide el disfrute y posterior entendimiento de la obra. La cosa es preguntar, averiguar, y decidir ver algo que se supone corre en paralelo con los gustos personales. Los nombres de los autores y directores pueden ayudar. Por ejemplo, Gabriel Calderón es sinónimo de irreverencia (con perdón del reduccionismo) y es uno de los pocos que llena salas con público joven. Gabriel Peveroni, María Dodera, Mariana Percovich, Marianella Morena, son de un teatro más exigente, en el que nada está dado en bandeja. También pueden ayudar las salas teatrales, algunas de las cuales suben obras a sabiendas del público que asiste. La lista podría seguir. Sólo tiene que elegir.
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