ESCANLAR Y "EL PIÑE" (BENDITA TV)
Se podrá decir que no inventaron nada, que el formato de perlas y bloopers de la TV lo hemos visto hasta el cansancio en producciones argentinas. Pero el gran mérito de Bendita TV es haber tenido el pulso correcto para importarlo a la pacata sociedad uruguaya, hacerlo rendir y darle el plus de una dupla de conductores cuya química es indiscutible. El malo y el bueno, el tonto y el vivo... Gustavo Escanlar y "El Piñe" se sacaron chispas en estos roles y crecieron cada programa al darse cuenta que el ida y vuelta entre ellos funcionaba a las mil maravillas. Y detrás de ellos un guión muy bien escrito, que entretejió de forma ingeniosa e inteligente la historia a contar en cada emisión. Por si fuera poco y como quien no quiere la cosa, crearon el programa dentro del programa: la telenovela Amor mañanero, que hizo sacar tantos pañuelos como Andrea Del Boca, pero para llorar de risa. Separados al nacer no se quedó atrás. Se ganaron volver en 2007.
FACUNDO PONCE DE LEÓN (VIDAS)
SÁBADO SHOW lo eligió como el mejor programa de 2005, ganó su Iris de Bronce y se erigió con el Iris de Oro. Pero lo mejor de todo fue que Vidas no se durmió en sus laureles y encaró el 2006 con renovados bríos, superando lo hecho el año anterior. Las claves del éxito volvieron a ser las mismas: un conductor de gran calidez, sencillez y preguntas simples como Facundo Ponce De León, un tratamiento de la imagen extremadamente cuidado y acorde a cada entrega, y una galería de personajes tan variada como interesante y bien seleccionada. Una reclusa que dio a luz en la cárcel arrancó la temporada y de ahí en más se tocaron todo tipo de cuerdas: la emoción del ex combatiente de Las Malvinas, el desamparo del nigeriano náufrago, la cordura de una enfermera entre los locos, la solidaridad de un riverense a través del fútbol infantil, la entereza de un cuadraplégico, el color de la música tropical... por sólo nombrar algunos de los que construyeron un ciclo ante el que es imposible ser indiferente porque pulsa todos los resortes del ser humano.
AURELIANO FOLLE (VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS)
Hacía tiempo que la crónica roja estaba ganando espacios en los noticieros, permitiendo el surgimiento de cronistas-personajes como George Almendras, Nazario Sampayo o Aureliano "Nano" Folle. La productora Lacapto vio más allá y se le ocurrió que podía transformar el fenómeno en un programa en sí mismo y colocar al frente a uno de esos noteros tan particulares. Folle fue entonces quien le dio vida e identidad a Víctimas y victimarios, programa que tuvo tan buen suceso que demandó armar un segundo ciclo en el que se potenciaron los puntos fuertes y se llegó más a fondo. Los pilares de la propuesta fueron una excelente producción periodística a cargo de Mauricio Almada, unas muy logradas recreaciones de los casos, entrevistas en las que se revelaron muchas cosas y, por sobre todo, un conductor que sabe por dónde hay que entrarle a los casos policiales, cómo hay que pararse ante los testigos y cómo mirar a la cámara cuando se habla de muerte. Es un programa de climas y uno los vive como si estuviera allí.
IGNACIO ALVAREZ (ZONA URBANA)
Decir que Zona Urbana marcó un antes y un después en la TV nacional no es descubrir nada. Fueron cuatro años en los que se animaron a todo y demostraron que en Uruguay había lugar para las cámaras ocultas, que se podía denunciar a los ñoquis, que era posible desnudar chanchullos, que había otras formas de encarar temas tan trillados como la droga, aunque resultara más cruel. Y todo eso sin olvidar que el televidente también quiere saber cómo es la vida en un circo, quiere conocer al bizarro de Dani Umpi o adentrarse en el mundo de los motoqueros. Porque hacer un periodístico no significa sólo ponerse serios, sino saber identificar lo que el público está necesitando. Este equipo comandado por Ignacio Álvarez lo logró y fue otro de los programas que nunca se durmió en los laureles. Este año, por ejemplo, sumó algo que muchos le reclamaban, la entrevista en vivo, consiguiendo que se armara imprevistamente un debate que pasará a la historia del país (Pedro Bordaberry-Rafael Michelini). Se los va a extrañar.
SEBASTIAN BELTRAME (EN FOCO Y NOCHES BLANCAS)
Desde Fuera de foco hay una nueva forma de recorrer el Interior uruguayo y rescatar rincones, historias y personajes que los que vivimos en la vorágine de la ciudad y los tiempos modernos por lo general ignoramos. Pero también lo ignoran los que lo tienen al lado, porque si es mi vecino no puede ser noticia. Sebastián Beltrame nos ha enseñado a abrir los ojos y no pasar por alto esas pequeñas cosas que hacen a la vida de un país. Este año lo logró desde En foco, donde se propuso, en un mismo programa, contraponer realidades: el presente "loco" de Fray Bentos con la tranquilidad de Punta Gorda, el intenso turismo de Colonia en oposición a la paz de Villa Serrana. Pero Beltrame también destacó fuera de fronteras, lo que en 2006 se tradujo en Noches blancas. La aventura de la Antártida, yendo desde la vida en la base uruguaya hasta lo que va a suceder cuando el Continente Blanco se reparta entre los países que tienen sus bases allí. Lo único malo del ciclo fue el horario que le dio Canal 4, imposible para madrugadores.
CARLOS DOPICO (LA PÚA)
La púa demostró que hacer un programa musical no se limita a presentar videoclips con algo de información adicional. Se puede hacer que la información adicional sea la esencia del programa y el videoclip su natural consecuencia. Porque detrás de todo disco, canción exitosa o recital hay una o varias historias, horas de trabajo, problemas a sortear y alegrías para compartir. Carlos Dopico lo sabe porque la música y los músicos han sido unos de los temas por los que más ha incursionado como periodista. Desde ese lugar se propuso armar una propuesta semanal que no fuera más de lo mismo, obligando a que un horario tan ingrato a veces como un sábado de tarde empezara a ser reservado para "un programa para escuchar por TV", tal como él mismo lo define. Y por si fuera poco, se ganó su lugar en Telemundo 12 para aportarle al noticiero la información musical de la que carecía. Fue además la cara de los programas especiales dedicados a los grandes eventos musicales de 2006, como el Pilsen Rock. Se ganó su lugar.