The Police

Sebastián Auyanet

Hace tres meses, Sting se despertó iluminado y cayó. La hora había llegado: Había que llamar a Andy y Stewart, sus verdaderos compañeros. Ahora sí lo sentía y lo veía con claridad: The Police, reunido y en la ruta. Lo ratificó el lunes 12 de febrero en la ciudad de Los Ángeles, al día siguiente de la entrega de los premios Grammy, en un legendario club de Sunset Boulevard, el Whisky a Go-Go.

Y es que sólo un gesto del líder natural de la banda podía iniciar el esperadísimo retorno del trío británico, grupo que sacudió los primeros años ochenta a base de una infernal mezcla de Bob Marley, Sex Pistols y otros ingredientes del jazz y el rock. Hacía ya diez años que el batería Stewart Copeland, el que se enfrentó a un omnipotente Sting en los últimos años de la banda, había llamado a la puerta del cantante y le dijo: "Bueno, Stingo, ya conseguiste en solitario más de lo que lograste con nosotros; llegó la hora de superar viejas rencillas. Reunámonos". Esa vez, Sting le dijo que no.

Pero la cabezas cambian conforme pasan los años. Las de las estrellas también, así que algo que ya parecía imposible, para decepción de los múltiples seguidores del grupo a lo largo y ancho del globo terráqueo, se terminó haciendo realidad. El trío actuó el domingo 11 de febrero durante la ceremonia de los Grammy, y Sting (cuyo nombre artístico deriva de un buzo de rugby a rayas amarillas y negras, similar al cuerpo de una avispa que siempre llevaba puesto en su juventud) fue preciso, como en cada golpe de su bajo: `We are The Police, and we are back (Somos The Police, y estamos de vuelta)`. Al día siguiente, según recogen varios medios que tuvieron acceso al lugar, los Police se marcaron un ensayo de escenografía más cercana a sus años punk que a su faceta pop en el Whisky a Go-Go y anunciaron su gira mundial. Quienes estuvieron allí -donde, entre otros, han tocado bandas como The Doors- aseguran algo que todos sospechábamos: la química sigue intacta.

"No va a ser una reunión de dinosaurios, van a ir a por todas", aseguró a El País de Madrid Gay Mercader, amigo de Sting y organizador de los conciertos que la banda ha dado en España. "No vuelven por dinero, vuelven por orgullo. De hecho, yo sostengo que lo que mantiene vivos a los grupos es eso; no hay más que ver a Keith Richards. Y el anuncio con esa frase de `We are The Police, and we are back` me pareció grandioso, fue puro orgullo", explicó. La oficina de Mercader, Gamerco, no para de recibir llamadas desde que saltó la noticia. Esperan a Sting y compañía entre setiembre y octubre, que es cuando el tour recala en Europa.

En su compañía discográfica ya anuncian para esas fechas un CD de Grandes Éxitos, en el que probablemente haya una o dos canciones nuevas. Con temas como Every breath you take, Don`t stand so close to me o Message in a bottle, The Police ha vendido la friolera de 50 millones de discos en todo el mundo.

`Roxanne` cumple 30 años

En 1977, tras foguearse en distintas formaciones inglesas de jazz y rock progresivo, el terceto había dado inicio a su andadura musical en la escena del punk con el apoyo de su representante Miles, hermano de Stewart. El debut se produjo con el single Fall out, canción compuesta por el propio Copeland que fue editada por el sello independiente IRS. El tema llegó a oídos de los directivos de A&M, sello con la que la banda comenzaría a trabajar en 1978.

Allí publicaron el sencillo Roxanne, tema escrito por Sting, quien a partir de ahí se convertiría en el alma mater de la banda en lo que a escritura refiere. Un dato curioso: en su primera edición este tema no consiguió llamar siquiera la atención del público. La canción se incluyó en su primer larga duración, Outlandos D`Amour (1978), que hoy es recordado como uno de sus mejores trabajos; el más enérgico e inmediato, donde sonaban clásicos como el mencionado Roxanne, pero también So lonely o Can`t stand losing you, canciones que quedarían asociadas al sonido de la banda para toda la vida. Además, otras piezas menos conocidas como Next to you completaron un trabajo brillante y que permitía augurar un futuro exitoso.

Este brillante inicio de su discografía se confirmaría con discos que coparían los listados de ventas de toda Europa. Es el caso de Regatta de Blanc (1979); un LP con temas excelentes como Walking on the moon o Message in a bottle; canción que, más allá de la metáfora, refleja una postura de Sting y los suyos en cuanto a su posición dentro del panorama artístico de aquella época. Posteriormente llegaría Zenyatta Mondatta (1980), álbum que coronó a la banda también en los Estados Unidos (alcanzaron el quinto puesto en los rankings de la Billboard) gracias a canciones como Don`t stand so close to me o De do do do, de daa daa daa. Estos dos últimos discos fueron co-producidos entre la banda y Nigel Gray, quien hasta ese momento se había desempeñado como ingeniero de sonido. Para aquel entonces, Sting ya coqueteaba con la idea de hacer cosas en solitario, mientras Copeland se convertía en Klark Kent, seudónimo bajo el que lanzó un puñado de singles desde 1978, los cuales agrupó en un disco con ese mismo nombre.

Pasados los 80´s, The Police fue abandonando su condición de músicos new wave-reggae para centrarse en sonidos más orientados hacia el pop. Así sucede en Ghost in the machine (1981), disco producido por Hugh Padgham que incluye los singles , Invisible sun y Every little thing she does is magic y la excelente Spirits in the material world. El éxito permanecería firme en el Europa, y también en los Estados Unidos, donde alcanzaron el segundo puesto en las listas. Synchonicity (1983) sería el último trabajo de la banda, para muchos un verdadero clásico. Canciones como Every breath you take o Wrapped around your finger llevaron a ese último disco al primer lugar de los rankings, tanto en las islas británicas como en EEUU. No obstante, las diferencias internas, creativas y de convivencia aceleraron un engranaje que ya estaba en marcha desde hacía años. Sin ningún aviso oficial, y pese a dos breves reuniones (una serie de conciertos para Amnistía Internacional en 1986 y algunas sesiones de regrabación para Police: The Singles), todos sabían que el trío no era trío hacía ya unos dos años.

Durante los veintitrés años que ha durado su separación, Sting fue el único que mantuvo una carrera con verdadera proyección mundial. El baterista Copeland se dedicó a hacer bandas sonoras para películas como La ley de la calle, de Francis Ford Coppola, o Wall Street, de Oliver Stone, mientras Andy Summers generaba unos 12 discos de carácter casi siempre experimental mientras recorría los escenarios de cuanto festival de jazz se cruzase en su camino. Cuando ingresaron al Salón de la Fama del Rock and Roll, volvieron a verse juntos sobre un escenario para realizar un breve set de tres canciones. Copeland, un baterista conocido por la contundencia y fuerza de sus golpes, aporreó su instrumento con tal energía que acabó rompiendo uno de los parches de su equipo. Más tarde, en 2006, el propio Stewart presentó en el festival de Sundance su película Everyone Stares: The Police Inside Out, filme rodado en sistema Súper 8 grabado durante las giras de la banda a fines de los años 70´y principios de los 80´.

El tour

Ya en febrero de 2007, esa noche en que The Police regresó de verdad a las tablas sirvió para que también los músicos dejaran una pista de lo que será su nuevo show. Los periodistas que asistieron al reencuentro señalan que se tratará de un repaso a todos sus clásicos pero con versiones revisitadas. Según El País de Madrid, la Roxanne que sonó en esa noche de los Grammy fue más ambiental y experimental, con más ecos de sonidos jamaicanos. Dada la naturaleza virtuosa de los tres músicos, resulta difícil imaginarlos repitiendo exactamente cada uno de sus hits tal cual fueron concebidos.

La primera parada de la banda, en el mes de mayo no será en Estados Unidos ni en Inglaterra. Vancouver, sitio donde pudo verse a la banda y su entorno realizar los primeros movimientos previos a la confirmación de la gran noticia, es la ciudad elegida para comenzar un periplo de más de 80 conciertos que abarcará gran parte del planeta. Alemania, Italia, Holanda, República Checa, Austria, España y Gales son algunos de los destinos ya confirmados por la organización del tour. Además, por supuesto, The Police visitará muchísimos estadios y coliseos a lo largo de EEUU y también Inglaterra. El potencial de estos shows llevó a que la empresa de insumos electrónicos Best Buy, una de las más grandes del continente, se convirtiera en el principal sponsor de la etapa norteamericana, inversión estimada en unos cuantos millones de dólares.

Si bien dentro de los anuncios se destacó el carácter mundial de la gira, con lo cual se prevé que pasarán por Sudamérica, ninguna de las productoras de la vecina orilla afirma está en condiciones de afirmar que traerán a la banda al Cono Sur. Pero con Daniel Grinbank en el ruedo de los espectáculos musicales (su agencia de prensa ya reconoce que existen negociaciones entre su productora y los empresarios que manejan los conciertos), es muy probable que The Police esté pisando el Monumental de Nuñez o alguna locación similar para fin de año o principios de 2008.

Con todo, la noticia de hoy es que los tres blondos están aquí de nuevo. Tres buenas razones para esperarlos: Stewart Copeland, a sus 54 años el mismo contundente e influyente batero de los golpes y contratiempos casi imposibles de imitar (¿cuánta gente habrá empezado clases de batería después de escucharlo?). Sting, el hombre de los agudos imposibles, los golpes de bajo precisos y las melodías insuperables, a sus muy bien llevados 55 años, y Andy Summers, un genio de las guitarras y los efectos; un fusionista-jazzero de 64 años con ganas de rockear ante millones. Casi nada.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar