De allá y de acá

| Melancolía, oscuridad y sobriedad con intensidad tanguera y espíritu rock. El quinteto bonaerense presenta Traje y Capricho este jueves.

Quizá la estación perfecta para un concierto de la Pequeña Orquesta Reincidentes no sea precisamente la primavera. Es que la música de un disco como Traje (2005) no huele precisamente a florecimiento y alegría liviana. Más bien es un convite a "disfrutar" de la desdicha de sus letras. No en vano el arte de sus discos tiene esos colores claros y desgastados, no en vano su música, limpia y mínima a simple escucha pero compuesta de varios instrumentos de cuerda y guiños para el oído sensible, evoca imágenes de bar venido a menos o a un domingo desesperanzador y desierto. Un sonido generador de una triste pero no necesariamente negativa calma.

"Las cuotas de oscuridad, luz y liviandad estuvieron siempre, hoy diría que somos más económicos en cuanto a las palabras que usamos y a los silencios", explica Guillermo Pesoa, acordeón, piano y voz del quinteto. Y es que la "porteñez" que emana de un disco como Traje tiene que ver con esos sitios. La raíz de la Pequeña Orquesta es eminentemente tanguera, quizá más a nivel anímico que estrictamente musical, aunque a veces se acerquen al estilo sin miedo. "Creo que nos acercamos al tango a nivel técnico. Quizá la forma de arrastrar las melodías o la acentuación sean puntos de contacto". Eso también los arrima, irremediablemente, a este Montevideo que tiene (o tuvo, al menos en algún momento) tanto de tango como de candombe. En medio de la conversación, Guillermo agrega: "Pienso que nuestras historias no son tan pesadas como las del tango y esa es una diferencia importante. Nuestras historias son bastante más livianas, más mínimas". Tan mínimas como su acompañamiento.

Dicho así, quien se acerque por primera vez a la banda pensaría que va a ver un show de tango, pero es que entre tanta mandolina y tanto acordeón de este quinteto surgido en 1994 hay rock, y no sólo porque en alguna canción pueda aparecer una capa escondida de guitarra finamente distorsionada, sino porque el motor de la Pequeña Orquesta es justamente eludir la previsibilidad. Innovar. En una época de rock previsible de más y hasta anémico como motor transmisor de sentimientos, la música de la Pequeña Orquesta siempre fue una alternativa fresca por su poder de conmover y de pintar imágenes con música.

Aquel Traje nunca fue presentado en Montevideo (la última vez que vinieron fue en 2004), así que esta visita tendrá doble presentación. Lo raro es que Capricho no es un disco de material nuevo propiamente dicho, ya que no tiene casi composición específica. Los primeros seis temas son covers, para empezar. Arranca con Sting y termina con Serge Gainsbourg y Pascal Comelade. Pasa por The Cure, la Tropicália de Gilberto Gil, Caetano Veloso, Os Mutantes y muchos otros. Ya sobre el final, y antes de unos registros en vivo y un par de acústicos, también hay espacio para León Gieco en La colina de la vida, uno de sus temas más versionados. "El sello nos propuso editar algo con lo que tuviéramos guardado por ahí, así que nos pusimos a buscar todo lo grabado para sacarnos las ganas de meter lo que queríamos. Esos covers llegaron por encargo y para especiales o tributos. Por eso este disco se llama Capricho, porque pusimos todo lo que alguna vez quisimos editar".

Además, la única versión grabada especialmente para este disco es la de Heaven, escrita por los Talking Heads para la película Stop Making Sense (1984), que también fue editada como disco de estudio. Casualmente, Capricho también incluye la música que la banda grabó para la película Whisky, de sus amigos Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella. Como era de esperarse, la charla va en esa dirección: "Más allá del trabajo de escribir para una imagen, lo que nos dio a nosotros más elementos para seguir componiendo, la experiencia de trabajar con tipos que ven el arte como nosotros, de tener compañeros de ruta, fue increíble, por eso cuando pasó lo de Juan Pablo sentimos como que perdíamos una pata".

Concebida como una banda con mucha prensa (fueron proclamados como Grupo Revelación por el diario Clarín en 2000 y su disco Miguita de Pan (2003) fue un éxito de crítica), poca publicidad y exclusiva para fanáticos, la Pequeña Orquesta convoca un público fiel y seguidor pero bastante pequeño. "Sinceramente no creo que hagamos algo muy complicado de escuchar ni que contemos cosas que nadie sienta, porque esta música sale de acá, de lo que somos y escuchamos. Por otro lado, no podés aspirar a que aumente tu público si la difusión de tus temas es casi nula y nosotros preferimos que la orquesta no nos obligue a generar cosas todo el tiempo para mantenerlo. Por eso mismo hoy tenemos un montón de temas grabados pero decidimos revolver y buscar lo mejor de lo que ya teníamos. Ya llegará el momento de sacar cosas nuevas".

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