Las cosas por su nombre

por Luis Ventura

Mi mamá cuando era chico me decía que no había que mentir porque me crecía la nariz. Y no debo haber faltado mucho a la verdad, porque no soy narigón... Por eso, a mí me gusta hablar con la que es. Me rebela mandar fruta. Al pan, pan... y al vino, vino. Entonces quiero comenzar estas líneas diciendo que Florencia de la Ve, a quien quiero y respeto como persona y profesional, es un hombre que se siente mujer y parece una dama. Porque diciendo esto es la mejor manera de no discriminarlo. Porque esa es la verdad.

Analicémoslo. Si yo miento que Florencia es una mujer, estoy escondiendo algo, afirmo una condición que no es realidad. Porque si es varón y se siente mujer, y yo hago creer que es una mujer, escondo la verdad. Y la verdad se esconde cuando hay algo malo, pecaminoso. Y eso no es así. Porque sino, la propia Florencia hubiese tratado de cambiarse de sexo, y no lo hace. Ella, como le gusta que lo llamen, es feliz en la condición en la que se encuentra. Entonces llamemos las cosas por su nombre, porque no debería herir a nadie y todos deberíamos aceptar las decisiones del otro, del prójimo.

No está en tela de juicio si es una estrella, que lo es. No se discute que es una excelente vedette. En los monólogos como capocómico es brutal... Pero no enmascaremos la verdad, y Florencia en ese sentido, lo tiene claro, estamos hablando de un travesti. Con todo el glamour pero un travesti.

Que el medio no se equivoque en el mensaje, porque los chicos ven televisión, los que no saben pueden estar desprevenidos y hay muchos que pueden aprovechar todo ese estado de indefinición para sacar ventajas que no hacen bien. Por eso quiero dejar sentada mi posición, más allá de todo el respeto y admiración que siento por Flor. Pero una cosa no quita la otra y eso conviene que la gente lo sepa. La mejor manera de no discriminar es decir la verdad y llamar las cosas por su nombre. Así no me crece la nariz. Chau, hasta el Sábado... Show.

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