Resident Evil 3

La propuesta es fácil: si te genera un interés particular ver hermosas mujeres con armas (y algún que otro sable) para descuartizar zombies repulsivos y autistas, esta es tu película.

Y es que no sucede demasiado más en esta tercera entrega de una franquicia que sigue pareciendo una alternativa de menor nivel a las Tomb Rider. La propuesta es demasiado parecida, no hay más que mirar líneas arriba y hacer alguna que otra modificación. Siendo una película que se basa en un videojuego, Resident Evil 3 parece por momentos como ir a la casa de un amigo a verlo jugar ese mismo juego a la computadora, sin acercarse al joystick. No hay adiciones a la historia del videojuego. Aquí no hay más que puntuales novedades -una caravana de humanos no afectados por el virus T, que ha convertido en zombie a casi toda la población mundial- y poco más. El resto queda para una atlética y siempre atractiva Milla Jovovich que no tiene demasiadas chances de mostrar sus dotes actorales y pasa más bien por una heroína con mucha habilidad y lucidez intermitente. Lo mejor que puede rescatarse de la película, como en la mayoría de las que proponen este tipo de historias, es la fotografía y los apocalípticos escenarios. Del mismo modo, la construcción de los zombies, del villano reservado para la última batalla y algunos detalles que rozan el gore son elementos llamativos pero cansadores para lo que dura la película. Cada tanto una buena dosis de humanoides muertos viene bien, pero es que esto es algo visto y recontravisto.

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