Por: Mariángel Solomita
El talento artístico se manifiesta cada vez más temprano en nuestro país. En los últimos años se ha dado un incremento en la cantidad de niños que se convierten en artistas y, a pesar de lo poco riesgosas que parecen estas actividades, la participación de menores en el Carnaval, publicidades, películas y otros emprendimientos artísticos, integra la lista de tareas peligrosas del Código del Niño y del Adolescente, así como la esclavitud, la intervención en conflictos armados y la prostitución infantil.
Desde 1934 existe una regulación del trabajo infantil en nuestro país, sustituida en 2004 por el Nuevo Código del Niño y del Adolescente y que, a diferencia del primero, omitió indicar regulaciones sobre la actividad artística en particular. Esta desatención obliga al Departamento de Inspección Laboral del Instituto del Niño y del Adolescente del Uruguay (INAU) a estudiar cada caso puntual con la lupa del reglamento genérico.
A la hora de analizar el trabajo infantil, se deben diferenciar las tareas que integran la actividad artística, entre las cuales se pueden considerar las obras teatrales, la producciones que utilizan niños como modelos publicitarios, los trabajos como actores cinematográficos o de televisión, las presentaciones en Carnaval, la participación en circo (de la cual no hay registro en nuestro país) y diversos acontecimientos donde menores de 15 años muestran sus talentos.
Por el momento el INAU no cuenta con un departamento que se ocupe de inspeccionar espontáneamente todas las iniciativas artísticas que integren menores, por esa razón depende del acercamiento en el proyecto voluntario de los productores responsables para imponer su voluntad. Frente a este hecho surgen dos problemas: los productores que ignoran la necesidad de este tipo de permiso y los que la conocen pero no encuentran una respuesta ágil por parte del INAU, considerando que el Instituto observa de la misma manera este tipo de trabajo que el resto, entorpeciendo el proceso de producción. Las autoridades responsables prevén solucionar esta situación estudiando los diferentes sectores del ámbito artístico, estableciendo condiciones que no parezcan ilógicas para la industria y procurando limitar ciertas costumbres en los métodos de trabajo (sobre todo en cuanto a la duración de la jornada laboral), que el INAU no comparte.
El reciente interés que han demostrado tener los departamentos de producción de emprendimientos artísticos, consultando sobre la normativa, y las crecientes inspecciones que realiza el INAU bajo amenazas de sanciones, que en casos extremos representan grandes sumas de dinero, hace que las dos partes comiencen a reflexionar sobre una correcta regulación del trabajo de los menores en este sector o, de lo contrario, dejaremos de disfrutar de la abundancia de niños artistas.
GRANDES CIFRAS PARA niños. En Uruguay se ruedan aproximadamente cuatro piezas publicitarias semanales, en las cuales trabajan niños como modelos publicitarios. Una jornada laboral en el medio audiovisual puede alcanzar las 12 horas, el doble de lo permitido por el INAU, como extensión horaria para los menores de 15 años (6 horas laborales). Si bien las productoras que contratan niños para dichos trabajos firman contratos que demuestran la aprobación de los padres, que en representación de sus hijos acuerdan ceder los derechos de imagen de los mismos por un período de tiempo determinado y a cambio de una paga acordada, los productores no procuran, aún, obtener también el permiso del INAU.
"Según el listado de actividades peligrosas está prohibido el casting. Se está reglando, porque no es un tema fácil: se debe tener un conocimiento profundo del ambiente", aclara Graciela Pardo, directora del Departamento de Inspección Laboral del INAU. Si bien los rodajes imponen una fuerte carga horaria, las casas productoras aseguran que las condiciones de trabajo de los niños son excelentes, así como el ambiente que los rodea, siendo los menores quienes muchas veces tienen la iniciativa de realizar este tipo de actividades. Desde la productora Paris Texas comentan que el plan de rodaje se arma de tal manera que las escenas donde actúan niños se filmen de forma continuada, así no tienen que esperar. Como regla del equipo se genera un espacio para los menores, con un coordinador que tiene como función entretener a los niños y atenderlos durante la producción.
Los cachets que se manejan en este rubro oscilan entre los 200 y 400 dólares por día de trabajo y, aunque las tarifas de los menores son las más bajas, en ocasiones pueden superar los 2.000 dólares cuando se trata de comerciales que se filman en Uruguay pero tienen como destino países con un mayor mercado, por lo tanto el precio de los derechos de imagen aumenta.
No todas las productoras tienen las mismas precauciones, frente a lo cual el INAU se plantea reglamentar la participación de niños en estas actividades, pero se debe estudiar el sector, ya que tratándose de una industria con una forma de trabajo particular, ajustar ciertas medidas generales a este caso específico podría tener consecuencias negativas. A modo de ejemplo, se deben considerar los costos que representan un día de rodaje, si se decidiera que las grabaciones con menores tengan una duración más corta, los costos aumentarían significativamente, dañando la competitividad actual de las empresas nacionales.
NIÑOS ACTORES EN CINE Y TV. Mientras el INAU desvía la vista de la publicidad, los cineastas no se salvan. Control Z Films, responsable de haber realizado películas como 25 Watts, Whisky y La perrera, encaró una historia, Acné, protagonizada esencialmente por adolescentes y con un rodaje extenso en pleno comienzo de clases. Fernando Epstein, productor de la película, comentó que intentaron seguir todos los pasos legales, pero que los tiempos administrativos se extendieron de noviembre de 2006 hasta el inicio del rodaje. Según explicó, el principal problema reside en diferenciar los tipos de producciones cinematográficas de las publicitarias, ya que al tratarse de varias semanas de trabajo las exigencias y las cargas horarias son inferiores. El INAU, analizó cada una de las peticiones que realizó la productora y realizó excepciones como permitir jornadas de 8 horas y alguna grabación nocturna.
En el filme de Beatriz Flores Silva, Polvo nuestro que estás en los cielos, participa al menos una menor: Antonella Aquistapace, quien interpreta el personaje de Masángeles. Según informó Pardo, no se habría tramitado el permiso antes de iniciar rodaje, aunque la productora posee el consentimiento por escrito de los padres de la niña.
La falta de agilidad que puede ocasionar los trámites provoca también que se descarte la participación de menores. Es el caso del programa televisivo Loco de vos: "Realizamos un casting muy grande para buscar bailarines. La principal condición era que fuesen mayores para evitar gestiones con el INAU", comenta su productora Claudia Lambiris, agregando que parte de la causa por la cual el equipo no cuenta con niños fijos en las grabaciones es para evitar pedir el permiso, lo que genera complicaciones y requiere mucho tiempo.
MULTAS. "Las sanciones no están detalladas en este nuevo Código, pero pueden alcanzar un máximo de 2.000 Unidades Reajustables", dice Pardo, lo que supone una multa máxima de 653 mil pesos uruguayos. Así es que todas las actividades artísticas donde trabajan menores de 15 años pueden ser sancionadas si no poseen el permiso expreso del INAU previo a su debut, superan las 6 horas acordadas o el horario permitido (está prohibido que un menor ejerza cualquier actividad laboral entre las 22:00 P.M. y las 06:00 A.M.) y en caso de determinar la existencia de condiciones laborales que no se consideren apropiadas.
Evitar este tipo de castigo puede ser una de las razones por la cual Canal 12 siguió las pautas para obtener el permiso por Denise Dalmás, una de las protagonistas de la sitcom Oveja negra, que se emitiría por este canal y tiene a Rubén Rada como figura principal. "La producción alquiló un local para filmar a corta distancia del lugar de estudio de la niña que actúa", aclara Pardo. Además se le invitó a presenciar cómo se desarrollaba una jornada laboral, entregándole al INAU un plan de rodaje completo, con fecha, horario y lugar de realización de cada escena.
PROCEDIMIENTO. A la hora de juzgar la participación de menores en este tipo de actividades, en el INAU existen dos visiones: una desde el punto de vista laboral y otra que se centra en el espectáculo como tal. La primera analiza la propuesta y la situación específica de cada niño que intervendría en el proyecto. Una vez aprobado el proyecto, los menores deben presentarse a una entrevista médica y otra socio-educativa con el fin de constatar que los niños no corran riesgos de sufrir algún daño físico o moral.
Por otro lado, el Departamento de Espectáculos Públicos se encarga de calificar el evento como apto o no para la presencia de menores. Pardo comenta que, desde el año pasado, se intenta reglamentar qué sucederá con la actuación de los menores que participan en Carnaval. En una reunión realizada en mayo de 2006 el INAU planteó lo peligroso que puede resultar para los niños participar en actividades que se prolongan hasta altas horas de la noche y cuyo ambiente (el que se genera durante el espectáculo) puede resultar negativo, por lo cual para el año entrante los organizadores de estos eventos tendrán que pensar cómo hacer para acercarse a los requerimientos estatales.
Pequeñas estrellas
LAS LEYES DE LOS NIÑOS: En Argentina los niños estrellas se convierten en la principal fuente de ingresos de varias productoras. Aunque la normativa es idéntica a la uruguaya, existe una poderosa Asociación de Actores (AAA) que controla permanentemente las irregularidades que suceden. Desde hace un mes, Ideas del Sur enfrenta denuncias en el Ministerio de Trabajo por exceder las 6 horas de rodaje diario de la serie Patito Feo. Según expone el comunicado de prensa emitido por AAA, se está violando el derecho de los menores al descanso, al juego y a la educación.
En Estados Unidos, las pequeñas estrellas con salarios que oscilan de 20 mil hasta 1 millón de dólares por film, están protegidas por leyes sumamente estrictas que exigen, entre otros puntos, la presencia diaria de un maestro particular para preservar la educación del niño.
A comienzos de año, durante el rodaje de Acné, el INAU intentó establecer una regla similar en nuestro país. Los 15 adolescentes con papeles destacados recibieron la ayuda de un profesor particular, realizando también un seguimiento de las tareas por Internet. Los colegios que tienen a estos niños como alumnos se hicieron responsables de este acuerdo frente al Instituto, al igual que de computar media falta por día de ausencia. De esta forma, el protagonista del filme sólo obtuvo 17 insistencias.