Como les iba diciendo, a Bush no le comenten nada de Irak, él ya sabe.
Y sobre todo no le vayan a mencionar el favor que les ha hecho a los ayatolas de Irán, sacándoles a Saddam Hussein de encima.
Menos que menos le vayan a hablar de la economía, ni de la ecología, ni de la inmigración, y mucho menos, del desastre de la educación.
Comentenle que en su país, esta gran nación del Norte, la tele, la radio, los diarios y hasta el Yahoo, le dedican más atención a Anne Nicole Smith, a Britney Spears y a Paris Hilton que a todos esos problemas antes mencionados. Incluido Irak. A ver qué dice.
Les juro. Posta, posta. Medido por la cadena NBC que, para no ser menos, ha dedicado interminables horas a la necrofilia sobre Anna Nicole Smith, a la decadencia personal de Britney Spears y a los despilfarros de la Hilton.
Un hecho que sacudió a todos los informativos, fue que la blonda y tilinga heredera Paris Hilton había llegado a Viena con un pasaporte vencido. Y que entonces el mismísimo Embajador de Estados Unidos ante el gobierno austríaco la había tenido que ir a rescatar al aeropuerto, personalmente.
Ahhh, ohhhhhh, y cómo es que se le venció el pasaporte, ohhhh, ahhhh, y casi llega tarde al desfile de modas donde era jurado, aaaaahhh, ohhhh.
A nadie, pero a nadie, se le ocurrió preguntar cómo era que el propio Embajador iba a poner la caripela por una cabeza de chorlito que se había dejado vencer el pasaporte. Algo que no haría por ninguno de los mishones de estadounidenses que andan de turistas por ahí.
A Paris Hilton le gusta decir que ella es la Princesa de América y esta democrática nación, donde todos somos iguales pero unos son mas iguales que otros, se lo permite, con favoritismos como el de ese Embajador cholulo.
Britney Spears se hizo pelar onda cabeza de rodilla para que el progenitor de su nena no pudiera hacerle hacer la prueba de drogas que se efectúan con el cabello. Y la tele no ha parado, no ha parado, no ha parado, de hablar de eso.
El juicio por la posesión del cadáver de Anna Nicole Smith fue transmitido en vivo y en directo, muchas horas cada día, por todas las principales cadenas.
Allí el telespectador pudo asistir, fascinado o asqueado, dependiendo de su grado de cholulismo, a las declaraciones de una madre medio retardada, de un ex amante despechado y de un individuo, su último amante, que muestra toda la generosidad de un cuervo.
Pero lo más grandiosamente horrible y patético, fue que esa farsa, ese simulacro de justicia, fue conducido por un juez de programa cómico, que hacía chistes, prepoteaba a todo el mundo, contaba anécdotas de su vida, que no emitió ninguna sentencia. Y terminó consiguiéndose ofertas para hacer de juez en la televisión.
En un momento hasta dijo: "ahora el cadáver de Anna Nicole me pertenece a mí".
Es sabido que el sistema judicial de los Estados Unidos, un país donde el 2 por ciento de la población está en la cárcel, vive una crisis estructural. Un ejemplo perfecto es el caso de O.J. Simpson.
Pero como si el caos bochornoso de la pena de muerte y cómo se dicta no bastaran, ahí estuvo este juez a lo Pepe Biondi, para demostrar hasta qué punto la Justicia no sólo puede ser ciega, sino débil mental, borracha o drogadicta.
En los mismos días, hubo otro bochorno judicial. Fue en el caso Scooter Lobby, el ayudante del Vicepresidente Cheney, en filtrar a la prensa informaciones perjudiciales a los críticos del régimen de Bush.
El Día de San Valentín, once de los doce jurados aparecieron en el juicio vistiendo camisetas rosadas con corazones rojos y se mandaron un discurso de amor a los empleados del tribunal.
Es claro que la sobredosis de Anna Nicole Smith, Britney Spears y Paris Hilton está teniendo efectos devastadores.
Y después dicen que el cholulismo no contamina.
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