Tres para escapar

No es el comentario de uno sino de más de dos espectadores: la sala Off Metro huele a hospital. Nadie pregunta si es un efecto buscado o una simple consecuencia de la antigüedad de la sala, pero la presencia de una enfermera y tres pacientes psiquiátricos en el hall de entrada acrecientan las dudas. La magia del teatro.

El ambiente psiquiátrico, si se puede llamar así, fue buscado por Estrella Laurta durante dos años. Los actores, en tanto, tuvieron ocho meses de preparación.

Es una regla casi sagrada no contar los finales de las historias. En este drama, sin embargo, lo que cuenta no es tanto la terminación como quién es real y quién no, por qué el encierro, por qué la enfermedad. El fin sólo ayuda al espectador no familiarizado con la esquizofrenia a discernir cuál de los personajes es el real y cuál producto de la imaginación. Después sí, la obra se repasa en su totalidad como un pantallazo mental y la conclusión resulta aplastante.

Los "pacientes" sobre el escenario son tres: Julia, Otra Julia y Joven Blanco. Julia parece una niña, no se separa de su caja musical. Otra Julia es fuerte, decidida, prepotente. Hablan entre ellas. A veces, Joven Blanco también interviene, pero poco y siempre para decir lo mismo: "Ven, acompáñame. Yo puedo ayudarte a escapar". Su lenguaje corporal también es escaso.

Sorry seems to be the hardest word, la canción que hizo famosa Elton John, suena en repetidas ocasiones. Y perdón, precisamente, es la clave de toda la obra. Por suerte, el buen criterio de Laurta no utilizó la versión en la que interviene un grupo llamado Blue.

El psiquiatra (Javier Estévez) hace las preguntas de rutina que en nada ayudan al espectador a progresar en la trama. Su participación se limita a brindar información sobre la esquizofrenia y como recurso para cerrar aún más las conclusiones a las que arriba el público. De todas formas, su rol no es ajeno a la realidad. Al mismo tiempo, la enfermera actúa como recurso para el propio médico, quizá para que no lo tomen por loco por hablar solo.

Fabiana Arzuaga en el papel de Julia y Susana Llamazales como Otra Julia se disputan la preferencia. Una, la primera, por el histrionismo con que encarna a un personaje atormentado, ciclotímico. La otra, por la frivolidad con que se maneja y lo increíblemente terrorífico de su personaje. Quienes conocen del tema, reconocen lo bien que se acerca a la realidad.

Título: El cubo (o la vida según Julia)

Autora: Estrella Laurta

Directora: Estrella Laurta

Sala: Sala Off del Teatro Metro

Días: Viernes

Hora: 21:00

Entradas: $100

Dos años de investigación le llevó a Estrella Laurta presentar esta obra. El cubo (o la vida según Julia) no pretende ser una clase de psiquiatría, pero sí sensibilizar al espectador en la materia. Hoy, con ustedes, la esquizofrenia.

El deporte de la pelota más famosa tiene quién le dedique una obra de teatro. Dos hinchas fanáticos del fútbol deciden secuestrar al director técnico de la selección mayor. Pero nada de dramas ni llantos angustiantes. Los fanáticos es de Franklin Rodríguez y, como cabe esperar, el humor es lo que prima en base a la sátira que se le realiza a la pasión futbolera. (Teatro Agadu. Sábados a las 21:30 y domingos a las 19:30).

Baile

Quienes experimentaron el Montevideo de 1950 tienen que ver esta obra. La nostalgia no tiene por qué ser triste y, por eso, las canciones populares de aquella época son revividas con alegría. Por cuatro días locos, Salud, dinero y amor e Isla de Flores son sólo tres canciones del repertorio que Omar Varela preparó para este espectáculo premiado con el Florencio a Mejor Musical. (Anglo. Sábados a las 21:30 y domingos a las 19:30).

Viene a vengarse

Pero a no asustarse porque se trata de Gustaf, el gran representante del "stand up commedy" en Uruguay. Recién salido de un monasterio, El Gran Gustaf vuelve con la verborrea de siempre para vengarse de lo que quiera. De paso, se coloca en el centro de referencia para sus propias burlas. (Don Trigo Matriz. 22:30 horas).

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