El 6 de agosto de 2002 el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Paul O’Neill, visitó tierras uruguayas durante cuatro horas. Durante ese lapso el jerarca se entrevistó con el presidente de la República, quien desbordado de alegría afirmó: "We are fantastic" (Nosotros somos fantásticos).
En otra parte de Uruguay, el humorista Jorge Esmoris escuchó la frase y decidió utilizarla como motor creador de un espectáculo que realmente es fantástico. Más de 20 personas en escena, numerosos cambios de vestuario, una afinada y muy atinada puesta musical forman parte de un espectáculo que a través del absurdo repasa el "uruguayismo" tantas veces remarcado por la Antimurga BCG. SABADO SHOW dialogó con el humorista que decidió retirar a la murga del concurso oficial de Carnaval para llevarla al teatro, lugar donde fueron sus orígenes.
-¿Cuál es la esencia de "We are fantastic"?
-Es un espectáculo impensado para estos tiempos, pero a su vez creo que es de lo más necesario para estos tiempos porque pauta un poco de que con ganas, con ingenio y también con creatividad y con mucho conocimiento de causa se puede llevar adelante un espectáculo que a priori sería impensable. Creo que todo esto coayudó a que el espectáculo tenga esa energía y esa furia tan particular.
-¿Es teatro? ¿Es Carnaval? ¿Es Carnaval en teatro?
-Creo que tiene de todo un poco, diferentes estilos que a algunos les pueden gustar más y otros menos pero que por su formación o por la mía he visto y tenido que curtir. Tiene mucho de music hall, de cabaret, tiene mucho de carnaval y también de teatro, de circo, creo que tiene bastante de teatro musical pero con una raíz muy de acá, un surrealismo del sur. Así como en Carnaval era difícil clasificarnos a nosotros, también es difícil clasificar nuestro espectáculo. Es una comedia musical muy rockanrollera, la puesta en escena y el ambiente que se genera es más rockero, con estilo Kusturica.
-¿Está haciendo su propio carnaval?
-Carnaval para nosotros fue dar vuelta una página, un ciclo que termino, en cierto aspecto sentimos tristeza de que haya sido así porque nos gustaría hacer esto de ahora y también poder hacer lo que hacíamos en carnaval, que son dos cosas completamente distintas. Esto seria impensable poder hacerlo en un escenario de Carnaval y lo que hacíamos allá seria imposible trasladarlo a la Sala Zitarrosa. En la Zitarrosa hemos encontrado los orígenes de la BCG que surgió como un espectáculo teatral, con la posibilidad de desarrollar aquellas cosas que en Carnaval pasaban desapercibidas: cantar de una determinada manera, la música utilizada era inédita, los textos también iban por esos carriles. Ahora en la Sala, donde somos realmente dueños de lo que hacemos ya que no tenemos reglamento, podemos desarrollar todo ese potencial.
-Durante el show se menciona que ustedes están a favor de las ideas ¿Qué significa eso?
-Para nosotros eso fue lo más subversivo que hemos hecho, porque en Uruguay salir a decir que estas a favor de algo es como condenarte a la hoguera (Risas). Al principio a la gente le shockeaba, pero era simplemente decir que estábamos a favor de algo y la gente se bloqueaba, sólo escuchaba eso. Es muy difícil plantearlo, no solamente en Carnaval, sino en una sociedad que se ha acostumbrado a estar en contra. La idea nuestra es enunciar que estamos a favor y que después la gente saque la conclusión sobre que cosas estamos en contra, salir por la positiva me parece que es algo muy transgresor.
-El espectáculo muestra el esplendor de la Avenida 18 de Julio y termina en la crisis de 2002, ¿es la evolución del "uruguayismo"?
-Yo siempre digo que con mi hijo juego mucho y le tomo el pelo, le gasto bromas porque lo quiero mucho. De la misma manera, siempre le he gastado bromas a Uruguay, también porque lo quiero mucho, y es como gastar una broma a mí mismo. Lo que intentamos hacer en esa primera parte del espectáculo es ubicar a la gente en otro tiempo, otro espacio, tratar de ir a la nostalgia, pero no la rioplatense sino más la "saudade", y ubicarla en ese 18 de Julio esplendoroso para después iniciar el camino a el Dante, descender al infierno. Cuando estaba armando el espectáculo el Uruguay se estaba cayendo y uno podía alejarse ni desprenderse de esa realidad, era todo una furia y no le encontraba la vuelta. Cuando empezamos a juntarnos nos mirábamos y estábamos muertos, pero después empezamos a cobrar vida entre nosotros.
-¿Tuvo cuidado en que el humor no sea tildado como "hacer leña del árbol caído"?
-En realidad no sé si tuve cuidado porque nunca siento que estoy haciendo leña del árbol caído, porque en definitiva el árbol caído soy yo y muchos de los que me van a ver (Risas). No lo concibo así porque creo que para hacerle una broma alguien uno tiene que quererlo mucho, tiene que haber una amistad. Mi relación con Uruguay es esa, entonces nunca siento que estoy haciendo leña del árbol caído. Tampoco hay que caer en una postura didáctica, soy enemigo de eso, y tampoco pegar por pegar. Esencialmente me gusta hacer humor y a partir de ahí encuentro que el contenido para desarrollar una idea es el absurdo o el surrealismo o quizás un humor más negro.
-¿Cómo definiría su humor?
-A mí me gusta, en primer lugar, el humor de texto que luego de repente te lleva al gag. Me gusta el humor de situación, si se quiere matemático, que tiene una fórmula, un desarrollo de una idea que finaliza con una conclusión, por lo general absurda o ilógica. Todo lo que esté emparentado con un Woody Allen, Juceca, los hermanos Marx, Mark Twain, ese es el tronco y desde ahí pueden salir diversas ramas. A mí me gusta el humor que también lleve al espectador a mover "alguna cosita" más que una carcajada, a despertar el sentido del humor.
-¿Qué sintió cuando el presidente de la República le dijo al Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Paul O‘neill, "We are fantastic"?
-Así como Andre Breton dijo que el acto más surrealista era salir con revólver y matar a alguien, creo que entre el "We are fantastic" y la torta de cumpleaños que apareció en la conferencia de prensa del Ministro de Economía, ni Breton ni Tristán Tzara podrían imaginarse que Uruguay se transformaría en un centro dadaísta. Son esas cosas que no tienen explicación lógica, sólo uno las puede entender por el absurdo, por eso un poco el logo es un inodoro. No sé qué paso por la mente de nuestro señor Presidente.
-¿Qué va a hacer de lunes a jueves durante febrero? ¿Ver Carnaval?
-Realmente la repercusión del espectáculo es grande y por suerte nos están llamando de diferentes medios, es una cosa rara que pasa con la BCG, en el único lugar donde no fue querida fue en el Carnaval (risas). Voy a aprovechar para ir a ver alguna cosa puntual, me esta interesando mucho el fenómeno de las murgas nuevas que aparecen, sobre todo por dos cosas: algunas son absorbidas y otras están en el proceso de la pelea y de no ser absorbidas por el sistema. Incluso tengo un espectáculo pensado sobre ese tema.
Gerardo Minutti