"No hay prejuicio tan viejo como la misoginia"

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La cuestión. ¿Cuál es la discriminación más presente a lo largo de la historia de la humanidad?

La respuesta / una breve historia de la misoginia

A pesar de que se dice breve, esta Historia de la Misoginia (Océano, 420 pesos) resulta bastante completa en su objetivo de rastrear las razones del extendido odio hacia las mujeres. La cuestión ha tomado expresiones más radicales (la de los fundamentalismos religiosos) o más sutiles (la diferencia salarial entre un hombre y una mujer, por ejemplo) pero siempre ha estado latente en la historia. El libro, así, se convierte en una obra de referencia de una disputa que aún no está laudada, algo que el irlandés Holland intenta responder en menos de 250 páginas.

Lo que nos enseña la historia acerca de la misoginia puede sintetizarse en cuatro palabras: generalizada, persistente, perniciosa y cambiante. Mucho antes de que los hombres inventasen la rueda habían inventado la misoginia y hoy, mientras las ruedas de nuestros vehículos circulan sobre las llanuras de Marte, esa invención más temprana sigue destruyendo vidas. Ningún otro prejuicio ha resultado ser tan duradero ni comparte en tal medida sus demás características. Ninguna raza ha sufrido un trato tan prejuicioso a lo largo de un periodo tan prolongado; ningún grupo de individuos, como quiera que se los haya podido caracterizar, ha sido discriminado en escala tan global. Tampoco hay prejuicio alguno que se haya mantenido bajo tantas apariencias diferentes, presentándose a veces con la sanción de la sociedad en el ámbito de la discriminación social y política, y en otras ocasiones surgiendo en la mente atormentada de un psicópata sin otra sanción que sus propias fantasías de odio. Y muy pocos han sido tan destructivos. Sin embargo estas mismas características que tendrían que hacer que la misoginia se destacase la han vuelto, de una forma curiosa, muy poco conspicua. En el caso de la misoginia hemos abandonado con gran frecuencia el esfuerzo para ver lo que tenemos delante de la nariz.

(...) La historia de la misoginia demuestra que ésta es una labor especialmente. La razón es obvia. Radica en la complejidad de la relación entre las mujeres y los hombres. Ésta es biológica, sexual, psicológica, social, económica y política. Es un nudo gordiano de dependencias entrelazadas que involucran nuestra propia existencia como individuos y como especies. Si cortamos con ese nudo, ¿dónde encontraremos, entre las madejas enmarañadas, el origen del desprecio que los hombres sienten por las mujeres?

Todos los ámbitos en los cuales hombres y mujeres se relacionan entre sí, desde el biológico hasta el político, han generado una teoría de la misoginia. Todos asumen que en el núcleo de este desprecio está el temor que los hombres sienten por las mujeres y que se deriva de su reconocimiento de que son diferentes de ellos de manera potencialmente amenazadora. Desde luego, la historia de la misoginia confirma las obsesiones masculinas por la forma en que las mujeres difieren de ellos, de manera real o simplemente percibida como real. Para los hombres las mujeres son el "otro" originario... el "no tú". La gente tiene una alarmante tendencia a convertir en chivo expiatorio a cualquier categoría de personas así designadas. Y antes de que hubiese diferentes razas, religiones o clases, había mujeres y hombres. Pero la mujer representó un problema más complejo para quienes la designan como "el otro". Es "el otro" que no puede ser excluido. Los racistas pueden evitar la interacción con el grupo que desprecian. Pero la cópula con las mujeres, al final, resulta inevitable, incluso para los misóginos. Los miembros de las tribus de las montañas de Nueva Guinea y los aborígenes del Amazonas pueden impedirles el acceso al lugar en que duermen; los caballeros atenienses pueden encerrarlas en la parte más remota de su hogar; los teólogos católicos recluirlas tras las puertas de los conventos y los fanáticos musulmanes ocultarlas tras velos que las cubren de pies a cabeza, pero la intimidad con ellas es tan inevitable cuanto esencial. La persistencia misma de la vida y la sociedad humanas depende de ello.

Dependencia, temor... desprecio. Las teorías que procuran explicar este conjunto de sentimientos en conflicto suelen presentar una de dos limitaciones. Son excesivamente ambiciosas o no son lo bastante amplias.

Reportero Irlandés

Jack Holland nació en Belfast y como periodista es un especialista en el conflicto irlandés. Tiene más de una decena de libros editados en inglés; Una breve historia de la misoginia es el primero en traducirse.

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