"Nadie me dijo que Brasil tenía que liderar"

| El embajador de Brasil defiende el poder que tiene el Mercosur como región

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Paula Barquet

Regis Arslanian encabeza la delegación permanente de Brasil ante el Mercosur y Aladi en Uruguay desde 2007. Diplomático de carrera, Arslanian es uno de los hombres de Itamaratí que ha negociado la política comercial de su país con los más grandes del mundo.

-En su tiempo acá habrá notado que a menudo el Mercosur se ve con desconfianza.

-Si tuviera que leer sólo el periódico, tendría también una impresión no tan buena del Mercosur. Pero hay cosas que son muy buenas y no se dan a la divulgación. Los gobiernos son discretos y aparecen las cosas sólo cuando resultan malas. El Focem (Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur) da 100 millones de dólares por año para proyectos que tienen interés para la integración. El 90% de esa plata es sólo para Uruguay y Paraguay. Esos proyectos han avanzado poco y hoy tenemos 200 millones de dólares todavía en los bancos.

-Brasil pidió un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU. Si finalmente accediera, ¿en qué beneficiaría esto a Uruguay, Paraguay o Argentina?

-Yo creo que puede beneficiar y mucho. Si Brasil está sentado ahí, va a estar en el seno de la ONU, donde se toman las grandes decisiones, defendiendo los intereses de sus países vecinos de América del Sur. No vamos a estar defendiendo el interés de un país de Asia.

-No, ¿pero el suyo propio?

-No. Si sólo defendiéramos el interés propio no hubiéramos creado Focem, no hubiéramos pensado en Mercosur, no estaríamos interesados en integración. Y cuando se habla de Mercosur no se habla de Lula, ni de Vázquez, ni de Kirchner ni de Chávez. Estamos hablando de los países que vamos a estar viviendo para siempre juntos. Por eso si Brasil el día de mañana está en el consejo de la ONU, no va a hablar sólo de Brasil. Las grandes decisiones son tomadas como regiones.

-En otra ocasión usted señaló esta idea de ser buenos vecinos por la fuerza que los países adquieren cuando se asocian en una región. ¿Uruguay en qué ha salido ganando?

-Cuando yo era jefe de la negociación en la cúpula de Bello Horizonte hicimos un acuerdo con India. Ese país decía que no podía dar aranceles preferenciales al Mercosur porque acabaríamos con su industria. Entonces dijimos: `¿ustedes no lo podrían dar para la lana de Uruguay específicamente?` `Sí, para Uruguay sí`. Ese acuerdo está por entrar en vigor ahora y Uruguay va a tener preferencias con el mercado indiano para vender tops de lana. ¿Cree que la Unión Europea nos daría cierta importancia si estuviéramos separados?

-Y, Brasil es el líder de América del Sur.

-Sí, pero como Mercosur somos mucho más fuertes. Y si mañana entra Venezuela estaremos más fuertes todavía. Como Mercosur es mucho mejor sentarnos con los europeos. Nos dan alguna importancia porque estamos juntos. Nos iremos perfeccionando y seremos un mercado único con libre circulación. Un producto que entre a Brasil ya no será más un producto brasileño: será un producto Mercosur. En términos de integración productiva eso es mucho. Hoy en día, y ahí está lo negativo del Mercosur: no conseguimos eliminar el doble cobro. Es una lástima.

-¿Cuál es la traba?

-Bueno, Paraguay no aceptó. Y es evidente, hay que entender su posición. Porque cualquier producto debe entrar por Brasil, Argentina o Uruguay para llegar a Paraguay. Hoy cuando entra, paga arancel y en Paraguay vuelve a pagar arancel. Por eso creo que con razón Paraguay dice que no. Quiere certificarse de que cualquier esquema montado para la eliminación del doble cobro no lo perjudique. Estamos trabajando desde 2004 en esto, desde la cúpula de Bello Horizonte. Casi cerramos un acuerdo. Ahora, en la cumbre de Brasil, también casi firmamos.

-¿Por qué siempre es "casi"?

-Porque siempre hay algún detalle que falta. La cosa avanzó muchísimo porque para eliminar el doble cobro se necesitaban tres cosas: un código para regular todo el mecanismo arancelario, que tiene casi mil páginas y está casi listo. Diría que le faltan dos páginas. La segunda cosa es la interconexión informática de las aduanas para controlar los productos que entran, y hoy ya está funcionando. El tercer punto era la redistribución arancelaria: cómo garantizarle a Paraguay que un producto que entre en Uruguay va a pagar arancel y ese arancel le va a ser dado; eso no se consiguió. Son fórmulas matemáticas, ni me pregunte.

-Argentina dijo que no se la puede acusar de proteccionista porque Uruguay también tiene trabas comerciales.

-Yo no estoy aquí para discutir las medidas de cada país.

-¿Pero cómo puede funcionar el Mercosur cuando unilateralmente se toman este tipo de decisiones?

-Son asuntos técnicos y los hay en todos los países. Son barreras que no son cuestión de proteccionismo sino más bien de burocracia. Es normal que haya negociaciones bilaterales para levantar las restricciones que unos y otros ponen. No son problemas estructurales. El tema es que se sienten en una mesa y lo resuelvan. Y ha sido resuelto muchas veces, sobre todo entre Brasil y Uruguay.

-¿Brasil no tiene miedo de que algún país le haga sombra en su liderazgo?

-Tengo 33 años de diplomacia. Nunca un jefe ni nadie me dijo que Brasil tenía que buscar el liderazgo. Eso nunca pasa por la cabeza nuestra. Es una cuestión de que si nuestros vecinos están bien, nosotros estaremos mejor.

-Con la nueva representación del Parlasur, Uruguay pase a tener menos legisladores que el resto. ¿No representa una pérdida de soberanía para nuestro país?

-No, de ninguna manera. Sea con 20 o con 100 legisladores, si la bancada uruguaya dice no, se acabó. No hay decisión posible. En Europa, Malta tiene como nueve representantes y Alemania 100. Es natural que haya una proporción.

-Pero si Brasil y Argentina se alían, pueden perjudicar a los más chicos.

-Creo que aparte de la mayoría hay que tener mayorías de cada nacionalidad. Son restricciones más duras para evitar ese tipo de cosas. Hay un estatuto y no es una decisión de ahora. La idea es que la negociación sea supranacional e independiente. Que los parlamentarios pasen a trabajar por Mercosur, y que sea un órgano en que todos sean electos por la ciudadanía.

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