Una de las primeras consecuencias impensadas de la elección de Barack Obama como el nuevo presidente de Estados Unidos es el aumento en la venta de armas. De acuerdo a CNN, las armerías estadounidenses han visto una mejora del negocio en los últimos 10 días. Los vendedores y los clientes coinciden en la preocupación de que Obama, apoyado por un Congreso demócrata, impulsaría mayores restricciones a la tenencia de armas. Asesores del presidente electo, sin embargo, dijeron durante la campaña que apoyan el derecho a tener arma y que, en todo caso, el tema está lejos de ser una prioridad en su gobierno.
Obama dijo que respalda la Segunda Enmienda a la Constitución estadounidense (que garantiza el derecho a portar armas) pero que está a favor de que cada estado decida sobre la materia.
CNN cita cifras del FBI que indican que entre el 2 y el 9 de noviembre se recibieron 374.000 pedidos de trámite para portar un arma, un 49% más que el mismo período en 2007. Las más vendidas, claro, son aquellas que se teme Obama prohibiría, como el rifle AR15, la versión civil, aclara la información, del M-16 de los militares.
El presidente Bill Clinton prohibió durante su mandato los rifles militares semiautomáticos en 1994, pero la administración Bush levantó la prohibición.
La Asociación Nacional del Rifle, la principal organización lobbista de los usuarios de armas, lanzó durante la campaña, una serie de avisos contra Obama, informó CNN. En alguno de ellos se avisaba que de ganar, aumentaría los impuestos a las armas y las municiones. En 1999, cuando era senador en Illinois promovió un proyecto de ley para aumentar 500% el impuesto a las ventas de armas a nivel federal. Como aclara el aviso, una ley federal está fuera del alcance de un senador estadual.
Más que miedo, es incertidumbre, dice el dueño de una armería de Virginia. Muchos de sus clientes ya tienen el arsenal listo.