La imagen de la hoja dentada de la marihuana es casi tan poderosa como la del Che Guevara para vender lo que sea, desde camisetas a discos. Sin embargo, no ayuda mucho cuando se trata de vender esos artículos que sirven justamente para el consumo de la planta, como molinillos (esos aparatos que desmenuzan la marihuana, o el tabaco, prensados), hojillas y pipas. Al menos eso es lo que afirma Pablo Muñoz, quien se dedica a la venta de parafernalia para fumadores de todo tipo desde hace 11 años. "Hubo veces que me sacaron corriendo del negocio, pensando en que como vendía ese tipo de artículos era `falopero`. Ahora me llaman", cuenta. Aún así, el margen de ganancia es bastante pequeño. "Estos artículos no se venden a gran ritmo. Pueden pasar meses entre una visita y otra a un cliente", cuenta Muñoz, quien además fabrica los molinillos de madera, que en la jerga de los consumidores se denominan "desmorrugadores". Aún cuando se trate de un negocio completamente legal (como el propio consumo de marihuana), la vinculación entre los artículos periféricos y la hoja que se fuma es tan fuerte que hay gente que cree que si en un lugar venden hojillas y molinillos, también venden marihuana. De ahí que un negocio del Centro, que comercializa este tipo de artículos, tenga un cartel en su vidriera: "No vendemos marihuana, no insista".