Para muchos sin techo la Plaza Cagancha se convirtió en su hogar al aire libre. Se lavan los pies con una canilla frente al Poder Judicial, cuelgan sus prendas en los cercos de la plaza, y duermen la siesta en los propios bancos.
Para muchos sin techo la Plaza Cagancha se convirtió en su hogar al aire libre. Se lavan los pies con una canilla frente al Poder Judicial, cuelgan sus prendas en los cercos de la plaza, y duermen la siesta en los propios bancos.
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