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La despedida de los restos mortales del líder "Plancha"
La muerte y el entierro de José "Peluca" Valdez, el líder del Movimiento Plancha que adhiere al Partido Colorado, fue tan mediática como el nacimiento de su grupo y su auge, hace un año.
"El Peluca" se pegó un tiro en su casa a las seis de la mañana del jueves 2, luego de quedarse con su mujer, Alicia, a analizar el acto realizado en el fondo de su casa unas horas antes. Como se ha dicho: hay dos versiones sobre su muerte. La que sostiene su propia esposa de que abatido por la baja concurrencia, se despidió de ella y se disparó con un .38, y la que sostiene el presidenciable Luis Hierro, que descarta la depresión por baja convocatoria. Algunos dijeron que solo estaba jugando con su revólver.
El viernes 3 una caravana de autos fúnebres, y de allegados llegó hasta el Cementerio de La Teja para despedir al original caudillo barrial. Su esposa (con gorrito blanco y la inscripción "Plancha") iba abrazada a la madre de Valdez, Elidia, y una de sus hijas. En el camino al sepelio, llegaron muchas voces de aliento a la viuda y a la madre del "Peluca": "No te podés quedar ahora, Alicia, tenés cuatro hijos", le dijo alguien; "¡Que le quiten lo bailado al Pelu!", arengó otro.
Un amigo tomó la palabra. "Se nos fue un amigo, un padre de familia, un líder. Ahora es cuando más tenemos que estar juntos. Vamos a seguir con sus sueños", dijo.
Luego, otro hombre recordó a José Batlle y Ordóñez para evocar la figura de Valdez.
Hablaron vecinos que lo conocían bien. Destacaron su bonhomía y su esfuerzo incansable por rescatar chicos de las drogas y conseguirles empleo, o hacerles conocer un tamboril o una pelota de fútbol para alejarlos de la pasta base.
Y después habló Wilson Sanabria, ex legislador forista y quien más apuntalaba la figura del capo "plancha". "El Peluca nos hizo adentrar en el Montevideo profundo. Él nos demostró que no es sólo Avenida Italia hacia el mar. El Peluca sí que entendió lo que les pasa a los uruguayos. No todos somos solidarios, no todos somos hermanos. ¡Él Peluca sí lo fue! ¡El Peluca sigue vivo entre nosotros!", exclamó para euforia de los presentes. Cuando se aprestaba a terminar su discurso, un joven "plancha" con remera de Reebok falsa y bandera verde flúo del movimiento colgada al cuello, avanzó pidiendo permiso y virtió vino en tetra-brik sobre el ataúd. No derramó todo, se fue tomando del pico el resto. El rostro de Hierro reveló su asombro.
Sonaron varios ringtones, pero ninguno de cumbia villera, sino de canciones melódicas.
Cuando se aprestaban a guardar el cajón, ante el llanto impotente de los seres más queridos del dirigente colorado, una señora gritó a viva voz para quien se sintiera aludido: "¡Y el Partido que lo recuerde siempre, que lo recuerde siempre al Peluca, no sólo hoy!"
En noviembre pasado Qué Pasa llevó al "Peluca" Valdez -entonces en la cúspide de su fama- al bar Expreso Pocitos para entrevistarlo allí ante la mirada de curiosos de otro nivel socioeconómico, muy distinto al de él. Allí se definió como batllista. "El batllismo es la socialdemocracia, pensar en el otro, construir en serio, no poner piedras en el camino sino seguir avanzando", dijo. En aquella oportunidad admitió que quería ser diputado y que un travesti (Martín, al lado de él en la entrevista) se sentaría al lado de Sanguinetti. Dijo que su grupo surgió por la discriminación.
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