The Jerusalem Post
Israel
Es más fácil explicar de dónde viene Kadima, el partido de Livni, que dilucidar qué representa. Muchos de sus `integrantes` -en cuyas manos puede estar el destino del país- llegaron al partido no por convicción ideológica sino porque fueron reclutados por los cuatro líderes que hoy se disputan la interna. Hay fuertes argumentos para postular una tercera vía a cargo de Kadima. Pero el partido tiene que encargarse de los dilemas de seguridad de Israel con la combinación exacta de diplomacia y fuerza militar. La derecha ha sido muy crítica con los palestinos sin ofrecer opciones, mientras que la izquierda ignora las duras realidades del frente. Kadima tiene que demostrar ser una alternativa viable.
Haaretz
Israel
Shaul Mofaz, quien aspira a liderar el partido Kadima y, por ende, el país, es un político que se ha revelado en esta campaña como una persona sin una agenda definida y como un cínico sin moral definida. Como integrante del gabinete de gobierno -ministro de Defensa y de Transporte- no ha demostrado ni solvencia analítica ni habilidad operativa (...) no se puede confiar en sus palabras. Por todas esas razones, Shaul Mofaz no está capacitado, al menos por ahora, para ser el líder del país. Y como ni Meir Sheetrit ni Avi Dichter tienen chances reales de alzarse con la victoria en las internas del Kadima, Tzipi Livni es la elección natural. No es la candidata perfecta, pero claramente es mejor que su rival.