El éxodo de los gitanos

Se van de Italia donde se sienten perseguidos

En la provincia de Roma, la Cruz Roja ha identificado hasta ahora a 2.200 ciudadanos gitanos en 30 campamentos ilegales. En Milán, la policía ha fichado a 1.500 gitanos en campos autorizados. En Nápoles, al 10 de setiembre, las cuentas de la Delegación del Gobierno suman apenas 1.200 personas, entre campamentos ilegales y legales. A un mes de ser completado, el llamado "Censo Maroni" rebaja el alcance de la cacareada "emergencia gitana`" Los gitanos se esfumaron de Italia.

Según la ONG Everyone, que trabaja con los gitanos en Milán, "la persecución sistemática de las autoridades ha logrado su objetivo, muchos gitanos se han asustado y decidieron marcharse". España, Francia, Alemania o incluso el regreso a Rumania son los destinos elegidos. Nikole Vankuta, de 29 años, rumano, cabeza de una familia de siete personas, cuenta por teléfono desde el barrio de San Donato, de Milán, que están preparando todo para marcharse a España. Llevaban en Italia solo cuatro meses, y la diáspora ha comenzado, otra vez. "Aquí no se puede estar", dice. "No hay trabajo ni dinero, tenemos siempre problemas con la policía.

Aunque es muy difícil determinar cuántos romaníes se han marchado en los últimos meses, lo que parece claro es que los rumanos están yéndose en masa. Roberto Malini, responsable de la ONG EveryOne, recuerda que "hace un año y medio había entre 150.000 y 180.000 gitanos en Italia, y hoy la cifra no debe superar los 70.000". La razón, explica, es que "antes, Italia nunca había hecho nada por los gitanos, los consideraba invisibles, pero en los últimos dos años las instituciones, las fuerzas del orden y la propaganda de los medios se han unido contra ellos". La consigna de mano dura sigue marcando el día a día. El miércoles,, dos familias gitanas que vivían cerca de Rímini denunciaron haber recibido una brutal paliza a manos de los carabineros de Bussolengo. En Roma, fuerzas de la Policía y el Ejército desmantelaron varios campamentos en la orilla del Tíber.

El alcalde de Roma, Gianni Alemanno, habló de que había 20.000 gitanos ilegales en Roma. La Cruz Roja solo ha identificado a 2.200. En Milán, la alcaldesa Letizia Moratti manejó cifras de 25.000 personas, pero a día de hoy, solo se han contado 1.500 en la ciudad. `Si se confirman esas cifras, alguien debe explicarlo`, dice Ciani. ¿Para qué crearon ese fantasma? ¿Quizá para decir ahora a sus electores que los han echado?`(ELPAÍS DE MADRID)

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