Hasta julio del año pasado, un niño con 11 años y 9 meses no podía ingresar al cine a una película catalogada "No apta menores de 12" por el Instituto del Niño y del Adolescente del Uruguay (Inau). Lo mismo sucedía en el caso de un adolescente de 14 años que deseara ir a una obra de teatro catalogada "No apta menores de 15". Pero eso cambió. Ahora, si un padre acompaña, se puede entrar a todo menos a aquellos espectáculos calificados como "No apto menores de 18". Esta es la única franja etaria que se mantiene en pie desde la antigua reglamentación.
Desde el Inau se evalúa como positiva la modificación. Tras la aprobación del nuevo Código de la Niñez y la Adolescencia, aumentaron los reclamos de adolescentes para poder ingresar a espectáculos, fundamentalmente cine y teatro.
Alejandra Pacheco, directora de espectáculos públicos en el Inau, dijo que en el nuevo código los menores seguirán siendo objetos de protección, pero en calidad de sujetos de Derecho. La jerarca agregó que se trabajó para dar respuesta a esta nueva situación legal, aunque se quiso mantener la protección a menores. La solución fue que éstos puedan concurrir con su padre, madre o responsable legal.
"El estado recomienda u orienta calificando los espectáculos. Lo hace por la necesidad de la persona -cuando tiene que decidir qué obra o película ver- de tener una recomendación del Estado sobre la edad apropiada para verlo. Después, rige el criterio del padre para decidir".
Sin embargo, cuando la película es permitida solo a mayores de 18 años, denominada R 18, específicamente los menores no pueden ingresar. "Es material exclusivamente para adultos, con violencia o sexo explícito. En esos casos no es una recomendación, se restringe el ingreso. Así lo prevé la ley". Los empresarios, naturalmente, recibieron con alegría la modificación. Con la nueva reglamentación, se puede vender más entradas. "Pero a ellos se les exige mayor control en el acceso. No sólo deben controlar al joven por su edad, sino también si está acompañado de su padre".