En setiembre de 2007, el Ministerio de Salud Pública habilitó el ingreso al país de la vacuna contra el virus del papiloma humano (HPV) que, posiblemente, sea la causa del cáncer de cuello uterino en mujeres. Casi un año después, la secretaría de Estado dijo que la vacuna está en fase 3, por lo que aún no se ha aplicado a grandes poblaciones.
"Este ministerio no tiene elementos para decidir una vacunación masiva", se excusó la ministra María Julia Muñoz cuando concurrió a la comisión de Salud de Diputados.
El director nacional de Salud Pública, Jorge Basso, confirmó que "la evidencia en cuanto a su impacto en la disminución de la prevalencia del cáncer del cuello de útero deberá esperar no menos de 15 años".
"La historia natural de la enfermedad indica que un porcentaje muy alto de mujeres que comienzan a tener relaciones sexuales sin protección, presentan infección por HPV", agregó. Pero todavía no es posible decir que la vacuna puede curar o prevenir el cáncer.
Basso sí describió cuál es la población más vulnerable: las mujeres jóvenes que han tenido varios compañeros sexuales, que no usan preservativos, de un medio socioeconómico bajo y fumadoras, dijo. "Se puede señalar como evidencia una buena respuesta para ciertos serotipos con valores importantes, en mujeres que fueron vacunadas hace cinco años. Pero no hay evidencia de que la inmunidad vinculada a los serotipos oncogénicos evite la aparición de lesiones premalignas y malignas en mujeres infectadas por el virus del papiloma humano", insistió Basso.
El jerarca exhortó a la realización de Papanicolau y control ginecológico para detectar lesiones producidas por el HPV.