La cuestión. ¿Existe un lugar para la fe religiosa y la espiritualidad en esta época de cultura digital?
En este libro (editado por Gedisa y distribuido por Océano, $ 370), la pensadora española recorre los intersticios teóricos entre los que se mueven los defensores a ultranza de la tecnología y aquellos que rechazan de plano el avance de las máquinas sobre la naturaleza y la cultura. Basada en las reflexiones de intelectuales principalmente posmodernos como Michel Focault, Jean Francois Lyotard y Jean Baudrillard, García Aguilar toma ejemplos de la literatura de ciencia ficción, el cine y la política para desarrollar y exponer las más recientes posturas sobre el eterno dilema entre la naturaleza y la tecnología.
La respuesta / Ontología cyborg
Se trata de la religión digitalista, posición ideológica que posee una fe sin límites en la tecnología moderna. Sus adeptos encuentran que la crisis de las religiones monoteístas actual tiene su contrapartida en esta renovada religión digitalista que propugna un nuevo paraíso artificial.
El nacimiento de este digitalismo tiene lugar en Estados Unidos, país donde se han desarrollado las cibertecnologías, dando lugar a un ciberimperialismo que persigue la introducción del modelo sociopolítico económico ciberamericano a través de vías desarrolladas tecnológicamente. Ciberimperio romano o Ciberamérica, con su Papa (Bill Gates), sus catecismos (El mundo digital de Negroponte), su lenguaje sagrado-cabalístico (HTML), sus herejes (Linux), sus profetas y misioneros (Esther Dyson), su alquimia (E-conomía), sus colonias (Ciberhispania), su limes y sus bárbaros (África), etc., donde los partidarios de Ciberatenas seríamos esos griegos irreductiblemente paganos que intentamos construir un nuevo caballo de Troya para introducirlo, en esta ocasión, en el interior de la Nueva Ciudad de Dios.
Este modelo estaría copiado del cristianismo y de la tradición hermética como vía religiosa del conocimiento que existió en Alejandría desde el I al IV d.C. Se trata de lo que llaman La Nueva Ciudad de Dios frente a la que oponen la Ciberatenas europea, crítica y concienciada. En esta nueva ciudad agustiniana circulan los mitos tecnoherméticos del digitalismo, cuyas fuentes son tradiciones religiosas de carácter gnóstico, ocultista o esotérico. (El hermetismo es una doctrina filosófica que mezclaba platonismo, religión egipcia y concienciada. En esta nueva ciudad agustiniana circulan los mitos tecnoherméticos del digitalismo, cuyas fuentes son tradiciones religiosas de carácter gnóstico, ocultista o esotérico. (El hermetismo es una doctrina filosófica que mezclaba platonismo, religión egipcia y cristianismo).
Estos mitos incluyen los del cibercuerpo virtual de los cibernautas como una versión tecnológica del cuerpo astral o alma en sus viajes por el ciberespacio. Dobles inmateriales en los que se sustentan todas las doctrinas religiosas como el Ka egipcio o el espiritismo de madame Blavatsky. También incluyen el mito del conocimiento absoluto, encarnado en una sabiduría hipertextual absoluta que superaría la biblioteca de Babel borgiana, y el mito de la divinidad que sería el nuclear. La ciudad ideal o utópica, "la Jerusalén celestial" del final de los tiempos necesita por oposición una Ciberatenas pagana que practique lo que llaman "hiperfilosofía": "una filosofía adaptada formalmente, técnicamente y conceptualmente al concepto ampliado de cibercultura". Se oponen a posturas filosóficas ante la tecnología que se adhieran a una visión apocalíptica del ciberespacio, que estarían encarnadas por físicos como Frank Tipler, y en general por todos aquellos que ven en la máquina la explicación del humano, como Hans y Moravec, que confían en un futuro habitado por máquinas.
Tipler plantea en La física de la inmortalidad la creación de un Dios mediante tecnología digital y realidad virtual que resucitaría al final de los tiempos, en el llamdo Punto Omega, y que nos convertiría a todos en seres simulados habitando el hiperespacio. En el Punto Omega, término adoptado del teólogo Teilhard de Chardin, el universo sufrirá un big crunch similar al big bang, cuya energía será utilizada para cargar un simulador digital cósmico que podrá resucitar a cualquier ser que haya vivido en algún momento. "La física es una rama de la teología", reza el lema de Tipler que, sin embargo, se declara ate, aun admitiendo que el paralelismo entre física y teología es evidente. La teoría de la resurrección propuesta en el libro de Tipler exige que aceptemos que el ser humano es un ente de carácter puramente físico, una máquina bioquímica gobernada y descrita en todas sus facetas por las leyes físicas conocidas (...) En la concepción de Tipler, los humanos volvemos a ser máquinas, como lo éramos para Descartes. u
Ensayista premiada
Doctorada en filosofía, la española ganó con Ontología Cyborg el VII Premio de Ensayo Eusebi Colomer y ya había ganado el Premio de Ensayo de la revista de ciencia ficción Gigamesh.