CÉSAR BIANCHI
E n julio de 2004, el por entonces presidenciable Tabaré Vázquez realizó una gira por España, Alemania y Estados Unidos. El viaje intentaba ahuyentar fantasmas y tranquilizar empresarios y organismos multilaterales de crédito ante un eventual triunfo de la izquierda en Uruguay.
En ese sentido, el 13 de julio en un almuerzo organizado por el Citigroup en Washington Vázquez presentó a Danilo Astori como su probable ministro de Economía si llegaba a ganar las elecciones. Conociendo los antecedentes del elegido, el anuncio tuvo el esperado efecto tranquilizador en el mercado.
Pero Vázquez ya le había adelantado a Astori que tenía para él planes un poco más ambiciosos que un ministerio. El viernes 9, mientras la delegación viajaba de Berlín a Washington, Vázquez se acercó hasta el asiento de su potencial ministro, y le confió que en caso de ganar las elecciones, le encantaría que él fuera su sucesor en la Presidencia, cinco años después.
Cuatro años después, esa semejante expresión de deseo -revelada a Qué Pasa por el senador asambleísta Carlos Baráibar- puede empezar a cumplirse con la anunciada renuncia de Astori al ministerio para iniciar la carrera que lo convierta en el segundo presidente de izquierda del Uruguay. Como ya lo había imaginado Vázquez.
Con el anuncio de que sería su sucesor, Vázquez y Astori dejaban atrás años de pulseadas personales en pos de erigirse en la figura de liderazgo del Frente Amplio. Y tres meses antes de ser elegido presidente, Vázquez ya parecía decidido a esquivar la reelección.
Hace poco más de un mes, y nuevamente durante una gira por el exterior, el presidente Vázquez honró aquel compromiso al hacer pública su preferencia "como frenteamplista" por la fórmula Astori-Mujica para ganar las elecciones de 2009.
El lunes, el mandatario informó que el ministro de Economía dejaría su puesto el 15 de setiembre y su lugar lo ocupará el ex director de la Corporación Nacional para el Desarrollo (y letrista de murgas), Álvaro García.
Astori, de 68 años, volverá a ocupar su banca en el Senado y recién entonces contestará las insistentes preguntas de los periodistas sobre una eventual carrera hacia la Presidencia, la mentada sucesión que añoró Vázquez en aquel avión rumbo a Estados Unidos.
El mismo lunes 11, pero a la noche, y con un chaleco de lana sobre una camisa en lugar de traje, Astori habló ante 300 militantes en una reunión abierta de la Mesa Política del Frente Amplio en el Centro de Paz y Unión de Maldonado. Allí, el aún ministro de Economía se pareció mucho al precandidato que será en breve.
"Esto recién comienza", anunció, entonces.
académico zurdo. La vida política de Danilo Astori tomó impulso en las elecciones de 1989, cuando por consenso encabezó todas las listas al Senado del Frente Amplio y terminó elegido, como estaba convenido, por el sector que resultó más votado, la comunista 1001 (Democracia Avanzada, con 196.046 votos).
Hasta ahí, Astori era un izquierdista independiente que había formado, sin mayor éxito, algún grupo como Núcleos de Base, y que venía acompañando al general Líber Seregni desde la fundación misma del Frente Amplio.
A los 23 años integró la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (Cide) creada por Wilson Ferreira Aldunate en el Ministerio de Ganadería. Luego realizó un posgrado en Planificación Agropecuaria. Y estudió en la Cepal de Chile junto a Raúl Prebisch, líder de la corriente estructuralista en América Latina, cuyo objetivo era recuperar el equilibrio estructural del continente para dejar de ser subdesarrollado.
Con 32 años fue nombrado decano de la Facultad de Economía, pero un año después, en 1973, lo destituyó la dictadura. A principios de la década de 1980 fue el director ejecutivo del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo (Ciedur). Y con la restauración democrática, en 1985 recuperó el cargo.
Según varias fuentes consultadas, algunos de ellas alumnos suyos, era un docente que seducía y convencía con una comunicación clara. Esa impresión le dejó, por ejemplo, a su subsecretario de Economía, Mario Bergara.
El economista Jorge Caumont, en cambio, tiene otra visión del Astori académico. Si bien reconoce que era "bien visto y valorado por quienes asistían a sus clases", sostiene que al frente de la Facultad "toleró hacerle perder el tiempo a una gran cantidad de estudiantes" de Economía. "En 1990, al despedirse del decanato, confirmé lo alejado de la teoría económica y de la economía que estaba su propuesta del plan de estudios", opinó Caumont.
Astori desembarcó en el Senado como un "radical" de izquierda, según lo recuerda Leonardo Nicolini, escindido de Asamblea Uruguay en 1997, hoy en la Corriente de Acción y Pensamiento-Libertad (CAP-L). "Venía de un filo tupa, por así decirlo", dijo.
En efecto, Astori integró la Izquierda Democrática Independiente (IDI), un conglomerado que sucedió a la GAU (Grupo de Acción Unificadora). "Él pega un giro importante cuando llega al Parlamento como senador. Ahí ve una realidad distinta, pragmática", agregó Nicolini.
En su viraje hacia una izquierda más socialdemócrata influye claramente la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989, como lo contó su amigo Raúl Castro, publicista y líder de la murga Falta y Resto, y lo confirmó el propio Astori (ver página 8).
"Danilo había viajado a la Unión Soviética antes de la caída del muro, y a la vuelta se fue a ver a La Falta. Estábamos terminando de ensayar antes de subir al escenario, y me dice: `Flaco, está bravo allá; está bravo en serio`, como diciendo `esto no va por acá`", contó Castro.
En esa campaña para las elecciones de 1989, Astori, candidato a vicepresidente de Seregni por el FA, llamó a no aceptar el pago de la deuda externa tal como estaba, tal como se puede confirmar hoy, para beneplácito de detractores en el implacable Youtube.
En 1992 Astori dice en un discurso: "esto se sigue llamando revolución". Pero él no estaba cómodo. Un año después ofreció un discurso muy parecido a una catarsis y dijo otra frase memorable para quienes hoy están en Asamblea Uruguay: "Me siento solo". La República publicó su discurso y los hoy legisladores Pintado, Baráibar y Alberto Cid lo llamaron para hacerle saber que no estaba solo. Que creían en su "nueva" izquierda.
Así, el 19 de mayo de 1994 se fundó Asamblea Uruguay. En un acto realizado en el teatro El Galpón, Astori leyó un documento titulado Por un Uruguay posible. La consigna del nuevo sector frentista fueron: la reafirmación del Frente Amplio y la "renovación en unidad".
Para las elecciones de ese año un grupo de políticos, entre los cuales estaba Baráibar, le ofrecieron a Astori la candidatura a la intendencia de Montevideo para continuar la gestión de Vázquez. Astori la rechazó.
"Nos dijo que no sentía vocación por los asuntos municipales; él se sentía útil para temas económicos, de país y de inserción nacional en el mundo. Y no tenía otro puestito, eh... Eso demuestra su personalidad", dijo Baráibar.
Astori y Vázquez protagonizaban por entonces un duelo interno por el liderazgo del Frente, con un Seregni cada vez más alejado de las cuestiones políticas cotidianas.
Desde entonces, Astori y su sector tuvieron motivos varios para sentirse "solos" dentro de la izquierda.
Asamblea Uruguay apoyó la reforma constitucional de 1996 (que incluía el balotaje), promovió reformas de entes estatales y un proyecto de ley a la actividad productiva. Ha estado a favor de la asociación con capitales privados, y abogó por un acercamiento comercial con Estados Unidos.
En 2003 Astori elogió la salida de la crisis económico-financiera del gobierno de Jorge Batlle, cuando sostuvo que era la única salida posible que había: apelar a la ayuda del presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
En diciembre de 2005, ya en el gobierno, se expresó a favor de la concreción de un Tratado de Libre Comercio con ese país. El tema marcó la agenda del Ejecutivo e irritó a frenteamplistas de la primera hora. Finalmente Astori debió moderar sus pretensiones y aceptar la firma del Tifa, un acuerdo de menor compromiso con Estados Unidos.
No fue la única vez que el ministro debió resignar su pensamiento inicial. En agosto de 2005, a seis meses de haber comenzado a gobernar, le presentó renuncia a Vázquez por no compartir la asignación del 4,5% del PBI a la educación. Finalmente, entre Vázquez y José Mujica -entonces ministro de Ganadería- lo convencieron de quedarse y encontraron un mecanismo que consideró una vía alternativa para contemplar ambas posturas.
"Danilo es brillante, pero soberbio", dijo Mujica en ese momento.
Esa soberbia, señalada por periodistas y políticos, nunca la vieron Mario Bergara y Fernando Lorenzo, director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Ambos son subalternos de Astori.
"No utiliza su autoridad de ministro para imponernos nada. No recuerdo ni un sólo episodio donde esa haya sido la tónica", dijo Lorenzo.
Mario Bergara, subsecretario del MEF, por su parte, sostuvo que esa imagen de un Astori "duro como una roca" es parte del mito que creó la prensa. "Lo que pasa es que cuando alguien lo convence y debe cambiar su opinión se dice que `le doblaron la mano` o `cedió ante la presión de`. Es una caricatura. Él discute y negocia como cualquier hijo de vecino".
Nicolini, que terminó alejado de la peor manera de Asamblea Uruguay, no lo recuerda igual. Evoca un líder altanero, verticalista e individualista. Sin embargo, reconoció que "ha madurado" y "aprendió a trabajar en equipo". "Le cuesta tener marcha atrás... aunque creo que también en eso maduró, aprendió a tenerla".
El 27 de junio el propio Mujica le había dicho a Brecha que el Frente Amplio no se puede dar el lujo de proponer como presidente a un candidato "que no tenga marcha atrás". Y todos entendieron que hablaba de Astori.
Para Julio Porteiro, amigo personal de Danilo Astori desde que eran liceales y ex presidente del Nuevo Banco Comercial, el ministro de Economía sí tiene "marcha atrás". "Es una medida de inteligentes, y Danilo lo es".
¿soberbio yo? Bergara y Lorenzo no quisieron "ser voceros de Astori", mientras él no se exprese públicamente sobre sus reales aspiraciones políticas.
"En el trato cotidiano que tenemos con él éste no es un tema. Se habló alguna vez, pero no es un tema regular y recurrente acá en el ministerio", aclaró Lorenzo.
"Es obvio que puede ser un buen presidente. El Frente tiene varios líderes y actores políticos que se han fogueado en la acción de gobierno como para volver a tener un muy buen gobierno", acotó Bergara. "Y que Astori es una figura preponderante en el Frente Amplio no lo digo yo, lo dice todo el mundo".
Ambos, que son sus empleados de confianza, apuntaron algunas de sus virtudes: es trabajador (ingresa al ministerio entre las 9 y las 10 y nunca se va antes de las 21), riguroso, sabe delegar tareas en su justa medida, es firme en sus convicciones pero siempre está abierto a escuchar otras opiniones. A ellos dos, por lo menos, los escucha mucho.
Fuentes parlamentarias confiaron que algunos legisladores de Asamblea Uruguay estaban "celosos" por la confianza que Astori le ha dado a Bergara y Lorenzo (ninguno de los dos es afiliado a Asamblea Uruguay), en detrimento de los dirigentes del sector. "No entramos en esa", se excusó Bergara, quien también abandonará su puesto el 15 de setiembre.
Además, es leal y siempre respalda a los suyos. Por ejemplo, a Juan Carlos Bengoa, el ex director de Casinos del Estado, procesado el 20 de diciembre de 2007 por irregularidades cometidas durante su gestión en la intendencia de Montevideo de Mariano Arana.
Para Bergara, su jefe no fue leal a Bengoa, sino a sus propios valores. Si la Justicia comprueba que Bengoa es culpable de los delitos que se le acusa, no será Astori quien lo apoye, asegura. Mientras eso no suceda, no se sumará al "linchamiento público".
Varios allegados al líder de Asamblea Uruguay dijeron que no es de esos dirigentes que miden costos políticos cuando en el otro plato de la balanza están sus convicciones. "No se trata de buscar lo que le `convenga` como político. O mejor dicho, ¡él cree que es conveniente actuar así!", agregó Lorenzo.
El senador Cid sí cree que fue leal con Bengoa. Y lo valora. "El de Bengoa fue un caso dramático, pero no fue el único. Hay otras actitudes con amigos menos visibles políticamente, de solidaridad y apoyo, que son constante en él. Astori nos trasmitió que si tenía que optar entre un amigo y el costo político, se quedaba con el amigo", dijo Cid, sumándose al entusiasmo de sus seguidores cuando tienen que hablar de su líder.
Nicolini no sintió el apoyo al amigo, en agosto de 1997. Ambos discreparon por el caso Focoex (una compra millonaria del Estado a la paraestatal española). El líder de Asamblea Uruguay pretendía que Nicolini, integrante del sector, no saliera constantemente a los medios a denunciar ese caso de corrupción porque estimaba que le hacía un daño al sistema político, mientras que Nicolini recurría a la prensa por mandato del Frente Amplio. "Él pide para mí un tribunal de conducta y así me termino alejando del sector. Pero más que nada, perdí un amigo, afectó la relación".
Baráibar -quien ocupa hasta el 15 de setiembre la banca de senador de Astori- fue elocuente al revelar qué solicitó el ministro en la interna cuando el caso Bengoa estalló en los medios. "Danilo nos pidió que hiciéramos confianza en él, que compartiéramos su confianza en Bengoa, en caso de que vengan los periodistas a consultarnos", reveló. Así lo hicieron a pesar de que la situación de Bengoa sólo tendía a complicar más al ex funcionario.
el candidato. Gabriel Retamoso, ex secretario personal de Astori -sigue trabajando como tesorero de Asamblea Uruguay, en el despacho que el ministro conservó en el Parlamento-, también le apuesta unas fichas a su patrón. "Para mí sería `el` presidente. Con él se podría llegar a un gobierno de coalición, o por lo menos, más integrado con personas idóneas técnicamente, no necesariamente políticos".
Porteiro reveló que su amigo "tiene ganas" de ser presidente de la República. Baráibar opinó en el mismo sentido. Reveló que Astori "quiere" llegar a ser el principal mandatario. "Para ser político hay un `querer` imprescindible".
Cid, por su parte, entiende que tanto Astori como Mujica son candidatos "cantados" del Frente, por ser los dos más votados. "Danilo es un buen candidato para cualquier gobierno".
Para Carlos Gamou -escindido de Asamblea Uruguay cuando el alejamiento de Nicolini, hoy diputado por CAP-L- el orden de la fórmula es relativo. "Si vos tenés a Pelé y Maradona en el mismo equipo tenés que buscar la forma de que jueguen los dos. No siempre los vicepresidentes fueron nominales, acordáte de (Hugo) Batalla..."
Lo cierto es que en ese mano a mano oficialista que se avecina, Astori deberá convencer a los sectores más radicales para que apoyen su postulación.
Eduardo Lorier, senador del Partido Comunista, recordó cuando la 1001 respaldó la candidatura común de Astori al Senado en 1989. Después, dijo, él "cambió su línea de pensamiento" y ya no lo acompañaron. Su partido no comparte la visión "capitalista" a la que se adaptó gran parte de la izquierda y sobre todo el sector de Astori.
"Hay 25.000 personas (en el mundo) que diariamente se mueren por hambre o enfermedades prevenibles. El capitalista es un sistema que margina gente todos los días", agregó.
El dirigente comunista dijo no compartir tampoco la política macroeconómica que ha liderado Astori. De todos modos, su grupo político acatará lo que decida el Frente Amplio. "Si el Frente decide que el candidato es Astori, lo votaremos. ¿Por convicción? No, sinceramente no".
Hoy Astori y Vázquez comparten una relación de afinidad que hace que el líder de Asamblea Uruguay corra con el "caballo del comisario". Pero deberá convencer a muchos dirigentes como Lorier de que es la persona indicada.
Y a mucha gente deberá demostrarle que la reforma tributaria con su impuesto estrella (el IRPF) son un cuco inventado. "¡Se quejan unos miles que hacen bochinche!", se confía Baráibar.
Astori tendrá que seguir repitiendo que hechas las modificaciones en cuanto al monto del mínimo no imponible y el aporte por núcleo familiar al año de vigencia, sólo afectará al 20% más rico de la población.
El impuesto al trabajo sigue cayendo antipático y él lo sabe.
Tiene varios deberes pendientes para cumplir aquel sueño de Vázquez en el avión a Washington, cuando todavía no era presidente pero ya soñaba con su sucesor. u
La reforma tributaria: el buque insignia
Cada vez que a Danilo Astori le piden que haga o diga "algo de izquierda" destaca que la reforma tributaria llevada adelante por su ministerio, y en particular el polémico IRPF, son bien de izquierda, porque hacen "que pague más el que tiene más". Astori dijo en entrevista con Qué Pasa que, hechas las modificaciones planificadas desde el planteo inicial de la reforma, sólo afectarán al 20% de ingresos más alto en el país. El ministro inisistió con que es un impuesto más justo y solidario que el IRP, vigente hasta entonces. "Primero porque grava todos los ingresos y no sólo salarios y pasividades. Además este impuesto tiene deducciones, y el impuesto a los sueldos no tenía ninguna. ¡El 80% no pagará! Con los cambios, un matrimonio con dos hijos tendrá que ganar 37.000 pesos para empezar a pagar el impuesto, y una familia donde sólo uno gane salario mínimo y el otro no llegue deberán ganar 24.000 para pagarlo", dijo.
Nacional, carnaval, cine y música
Danilo Astori tiene unas cuántas pasiones, casi todas vinculadas a manifestaciones culturales. Hincha fanático de Nacional, concurre cuando puede al Parque Central al palco de su amigo Morgan Martínez o a la Olímpica del Centenario. En básquetbol es hincha de Malvín -el club del barrio- al igual que Daisy Tourné y el canciller Gonzalo Fernández.
Es amante del cine (las películas del neorrealismo italiano son su perdición), seguidor de La Falta y Resto de su amigo Raúl Castro, el jazz y la música clásica (todas las mañanas escucha la emisión del Sodre). Se ríe mucho con Les Luthiers, pasión que comparte con su subsecretario Mario Bergara.
Va al gimnasio cuatro veces por semana a hacer aparatos y correr en cinta. Antes corría por la rambla, pero ya no.
Según un economista de izquierda
"Ha continuado el modelo y las políticas que mantienen el predominio del mercado sobre el Estado, la apertura externa y la integración económica con Estados Unidos, la priorización del pago de la deuda externa sobre la social y la implantación del IRPF en el que el capital paga menos del 10%. Los resultados de la conducción económica de Astori tienen dos caras: por un lado, crecieron el producto, las exportaciones, las reservas y se redujo el déficit fiscal; por otro, no se mejoró la distribución del ingreso, no se redujo sustancialmente la pobreza, se extranjerizó la economía con la venta de tierras y empresas y se profundizó la `invasión invisible` con el crecimiento del número de empresas en zonas francas. El otrora referente de la izquierda uruguaya es alabado por Estados Unidos y el FMI. Astori fue la mayor parte de su vida un izquierdista prestigioso y solvente. Sin embargo, como ministro hizo lo opuesto a lo que sostuvo durante décadas: postergó las necesidades de la mayoría y extranjerizó la economía. ¡Qué lástima!" (Ec. Antonio Elías, titular de la Red de Economistas de Izquierda del Uruguay).
"Visión crítica"
Marcelo Abdala (PIT -CNT)
"Nuestra central tiene una visión crítica de la política económica del gobierno. Por cómo se negoció con los organismos multilaterales de crédito, por la importancia que se le dio a la inversión extranjera directa. Para nosotros la salida del país pasa por fortalecer el aparato del Estado. (...) Le pedimos que no se gravara con IRPF al aguinaldo (la gente tapa agujeros con él), pero no obtuvimos respuesta".
"Prefiero no hablar"
El músico Jaime Roos, la secretaria del Senado Claudia Palacio y la diputada Silvana Charlone, el presidente de la Cámara de Industria, Diego Balestra, y el senador Alberto Couriel se excusaron por no contestar la consulta de Qué Pasa.
"Impresiones"
"La combinación de políticas macroeconómicas que implantó y algunas decisiones que soslayó (la política salarial) son incompatibles con el crecimiento económico y la estabilidad a mediano plazo. Tuvo una cuestionable política cambiaria, desalineada de la monetaria y fiscal".