Hizo bien en no tirar aquellos viejos long-plays de vinilo. Están de moda de otra vez. "Un montón de muchachos están descubriendo el vinilo por primera vez", le dijo al Washington Times, el dueño de una tienda de discos.
La venta de tocadiscos ha aumentado sustancialmente en los últimos tiempos. En abril de este año se vendieron 32.000 en Estados Unidos; el mismo mes de 2007 se habían vendido 19.000 tocadiscos, de acuerdo a datos suministrados al periódico por la Asociación de Consumidores de Electrónica de Arlington.
Aunque eso representa sólo el 1% de las ventas de equipos de música, pero el aumento es significativo para el rubro. Eso ha hecho que empezaran a aparecer más allá de las tiendas especializadas, tocadiscos en locales más populares como Wal-Mart o Best Buy. Las nuevas bandejas tienen incorporado un puerto USB para poder digitalizar los discos. Los precios van desde los 70 a los 24.000 mil dólares pero el artículo avisa, a partir de las declaraciones de un especialista cuyas ventas de tocadiscos crecieron un 400%, que un consumidor medio se puede hacer de una buena bandeja por 350 dólares.
El principal motivo de la nueva tendencia a los discos es que, parece estar demostrado, el sonido del vinilo es mucho más fiel que los archivos comprimidos digitales. Las ventas de CDs cayeron 15% en 2007, pero las de discos de vinilo crecieron: en marzo aumentaron un 70% y para fin de año se espera que se hayan vendido, en Estados Unidos, un 1,6 millones de long-plays. A su vez ha crecido la venta de accesorios como púas y sistemas de limpieza de los vinilos.
El público que los compra no son los veteranos nostalgiosos, sino muchos jóvenes que se impactan ante la calidez del sonido analógico. Los artistas, siempre buscando cualquier rendija comercial que les permita facturar, ya están aprovechándose de la nueva moda. Números como U2, Madonna o Led Zeppelin incluyen la versión en vinilo, además de la de CD y MP3 de sus albums como una manera de captar esa audiencia juvenil. Grupos menos grandilocuentes, surgidos de circuitos universitarios, hace tiempo que atienden esa necesidad del mercado. "Lo que vemos es que a algunos jóvenes les gusta ver lo que están comprando", le dijo al Washington Times, un disc-jockey.