Imágenes de un escalpelo sajando carne, la foto de un soldado chino muerto, la secuencia a cámara lenta de un auto aplastando una pierna, cubículos de hospital con mesas de morgue, paisajes de desolación y melancolía extremas que hielan el corazón, hojas de árbol cristalizadas, íconos surrealistas proyectados sobre telas tenues que flotan como mortajas, y un niño que recorre Shanghai en bicicleta. Todo eso está en la exposición JG Ballard, autopsia del nuevo milenio, que acoge el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) hasta el 2 de noviembre y en la que se sintetiza el inquietante universo del escritor británico nacido en Shanghai en 1930. (El país de Madrid)