El obrero brasileño

La falta de mano de obra especializada, para algunos, es lo único que podría poner en peligro la expansión brasileña. Según un artículo de The New York Times, varias empresas en la industria del petróleo y del gas están comenzando a recurrir a la mano de obra extranjera, ante la falta de obreros especializados y brasileños. Otras áreas como la de la ingeniería civil y de la construcción, los bancos, manufactura de aviones y la industria del metal también comienzan a sentir esta falta.

Un estudio de la Confederación de Industrias brasileña mostró que en setiembre más de la mitad de las 1.715 industrias no podían encontrar la mano de obra que necesitaban. Para la gran mayoría esta falta se traducirá, a la larga, en ineficiencias para el sector.

Ante el problema, cientos de compañías brasileñas se han puesto en acción y recurren a la educación de sus empleados. Vale, Petrobras y Ultrapar son algunas de ellas y terminan gastando millones de dólares en salvar las carencias.

Embraer, una compañía que fabrica aviones privados y comerciales, es una de las primeras que ha visto los resultados. Luego de analizar que sólo tres de las universidades brasileñas daban cursos de especialización, la empresa empezó en 2001 su propio régimen educativo. En parte gracias a eso, la empresa logró duplicar su tamaño desde el inicio de la década y tiene órdenes por más de 20 billones de dólares. Este año espera entregar al menos 200 aviones para sus clientes.

Teniendo en cuenta los datos, la solución sería mayor y mejor educación. En el test académico que cada tres años la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico realiza entre estudiantes de 15 años de 57 naciones, los brasileños terminaron en el cuarto escalón más bajo en ciencia y fueron los terceros peores en matemáticas. Además según la Confederación de Industrias brasileña, el obrero promedio brasileño tiene seis años de educación. Un número bajo si se compara con los 10 años que tienen en Corea del Sur, los 11 de Japón y los 12 de Estados Unidos y Europa, países con los que Brasil podría empezar a compararse.

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