Para el actor uruguayo Daniel Hendler, de cada vez más elogiada trayectoria en Argentina y también fuera del Río de la Plata, lo preocupante no es la cantidad de productos de ese país, sino la calidad. Desde Buenos Aires, dice que como hay demasiadas cosas, hay muchas cosas buenas. "Lo más grave es que la porción de cultura que se trae suele ser la más estúpida". Según él, la gran convocatoria de las obras argentinas pasa por lo mediático. "Lo lejano nos resulta más deseable", comenta el actor, cuyos primeros papeles fueron en el teatro montevideano. Por más que hoy es más conocido por la televisión y el cine, Hendler recuerda sus orígenes teatrales. "Me llamó la atención que para la reapertura del gran Teatro Metro se convocara a una popularizada vedette argentina. Me parece válido invitar a un argentino para esa ocasión, pero podría afinarse más la puntería". Aunque vive en Buenos Aires y sigue desde los debates culturales uruguayos desde allá, tiene una opinión formada sobre las políticas culturales públicas: "Supongo que no es fácil meterse con los medios. Pero sí, el Estado debe participar en la orientación de la TV. Y en el caso de Uruguay, con urgencia. No sé, alguna medida impositiva para la importación de programas, más incentivo para la producción nacional… sería lo mínimo".