Fernán R. Cisnero
La luna, se sabe, tiene los colores de la paleta de José Cúneo. Ese puro cielo acojonando a la Tierra será por siempre el tono de nuestras pesadumbres. Pero también el de la belleza de una naturaleza que, el pintor lo supo, era inconmensurable. La obra de Cúneo fue más allá de sus lunas, pero con ellas consiguió lo que pocos artistas: hacer que el cielo uruguayo tenga para siempre las pinceladas de su genio.