La moda de los juegos de guerra en China -adultos jugando con armas de aire comprimido- podría, de acuerdo a The New Republic, tener una explicación lógica: la política del hijo único. El exceso de testosterona en la sociedad china podría estar detrás del surgimiento de clubes que se organizan como milicias y se dedican a programar batallas (de las que, en general, se sale ileso) con otros grupos similares.
Este es el resultado, dice la revista, de 30 años de férrea política comunista que impide tener más de un hijo a las familias, de abortos selectivos (los chinos prefieren tener hijos, no hijas) y un crecimiento en la mortalidad infantil femenina. Actualmente China tiene el mayor desbalance entre géneros del mundo, con 37 millones más hombres que mujeres y 20% más de nacimientos de varones que de niñas. En 2020, dice el investigador Cheng Zhenzhen en un artículo del People`s Daily, 10% de los hombres chinos no van a poder encontrar esposa.
¿Qué tiene que ver eso con la moda de los juegos de guerra y otras manifestaciones de machismo chino? The New Republic cita al historiador David Courtwright que en su libro Violent Land sugiere que "sociedades sexualmente segregadas en pueblos fronterizos de Estados Unidos repletas de hombres solteros, los guetos de inmigrantes en las ciudades de principio de siglo y los campos mineros, están detrás de la propensión estadounidense a la violencia". Los hombres solteros, dice Courtwright, son desproporcionadamente responsables por el abuso de drogas, el vandalismo, los robos y los crímenes violentos. De ser cierta esa teoría, los juegos de guerra de los treintañeros chinos podría ser el comienzo de un problema así de grande.