Seyyed Mohammad Jatami
Percibido como moderado, el filósofo Mohammad Khatami fue presidente de Irán entre 1995 y 2005 prometiendo una economía abierta, mayor amplitud democrática y mejor trato a la mujer. No cumplió con todo pero su gobierno incluyó un mayor acercamiento al mundo. Sus ideas reformistas incluían un "diálogo de civilizaciones", algo que sigue manteniendo, a través de dos fundaciones. siete años después de dejarle el gobierno a Ahmadinejad. Eso queda claro en este Del mundo de la ciudad a la ciudad del mundo (El Cobre Ediciones, distribuye Océano, 940 pesos), el primero de sus libros editado en castellano.
La cuestión. ¿Cómo debe ser el vínculo de las naciones islámicas con el pensamiento político de Occidente?
La respuesta / Del Mundo de la ciudad...
Poco tiempo después de la aparición del Islam y de sus grandes creaciones -en particular en el terreno de la política y la vida social- los musulmanes advirtieron que no tenían necesidad de pensar ni de razonar y aceptaron la "superioridad" y el autoritarismo como seguro destino. A pesar de haber presentado grandes ideas en el campo de la metafísica, la argumentación religiosa, la mística, la jurisprudencia y otras ramas del saber humano, la falta de pensamiento serio en filosofía de la política -que se había iniciado con Alfarabi, fundador de la filosofía de los musulmanes, y que prácticamente concluyó cuando éste murió- condujo a la pasividad. El resultado fue esta desidia que ha ido en aumento cada día. Al final de las últimas etapas, incrementó la aceleración en su recorrido hacia el declive.
Si la desagradable situación actual de los musulmanes no surgió por culpa de ellos, ¿debemos considerar también que ha perdido la opción de elegir su futuro? Y si es posible un cambio de destino, ¿existe pues otro camino que no el de la concienciación y acceso al pensamiento? ¿No es acaso planteándonos preguntas importantes como se inicia el pensamiento?
Yo no quiero buscar la causa del posterior declive de los musulmanes en la ausencia de pensamiento político en su ideario, ni considerar que esta ausencia haya sido causada por factores que fueron el origen del declive. Sin embargo, el hecho de que ambos sean inseparables (el declive y la ausencia del pensamiento político) es una circunstancia que no plantea duda alguna. Así pues debe intentarse seriamente acceder a un pensamiento político fundamental e independiente; un pensamiento que no esté viciado por la imaginación, que esté exento de rutina y de imitación. La única forma de lograr todo esto es a la luz del conocimiento de la época y de sus circunstancias y necesidades. La civilización y la cultura de Occidente son un acontecimiento incuestionable, una realidad poderosa de la última fase de la historia de la humanidad.
Entre la civilización islámica (o mejor dicho, la civilización de los musulmanes) y nuestra vida de hoy hay un intervalo relleno con un fenómeno glorioso y asombroso denominado "civilización de Occidente", una civilización con no pocos frutos positivos y cuyas obras negativas son también abundantes, especialmente para los no occidentales. Sin embargo, Occidente, se lo que sea, es una realidad incuestionable y a la cual el destino de toda la humanidad está de alguna manera asociado. Lo importante es que una nación pueda comprender de forma correcta y razonable la relación e influencia que se desprende de esa realidad. Podemos tener la esperanza de que esto permitirá cambiar la situación actual enraizada en la desidia y la pasividad del pasado y de que contribuirá a la concienciación y la posibilidad de elegir un destino y un futuro. Esforzarse por conocer a Occidente de forma profunda, sabia, sin limitaciones y evitando cualquier superficialidad es la condición más importante para llegar a un conocimiento relativamente amplio de su tiempo y sus circunstancias. Este conocimiento nos permitirá acceder al poder de elección.
Ante el pensamiento político debemos evitar restarle importancia o desconocer cuestiones propias de la realidad de Occidente. Para llegar a la verdad del pensamiento es menester que reflexionemos seriamente sobre esa civilización y sus ideas, sobre todo en lo tocante al terreno de las llamadas "ciencias humanas", que en su versión actual es una creación de Occidente. Al decir "reflexionemos" no nos referimos a una apreciación superficial de las ideas, confesiones y doctrinas -como por ejemplo en la política- ni a intentar hallar consensos y discordancias, sino que el objetivo debe ser observar los principios y los resultados del pensamiento occidental. Si se descuida tal premisa puede mermar nuestra presencia en los tiempos actuales.
(..) Hay quienes vieron en Occidente la personificación del diablo y el foco de la corrupción. Para proteger sus mentes y sus vidas de esta contaminación, decidieron cerrar todas las puertas. Éstos obviaban que Occidente era una realidad en pleno desarrollo y expansión, con raíces en la historia y erguida en el contexto de corrientes rebosantes de acontecimientos. Nuestra negación no hacía desaparecer a Occidente ni impedía su influencia en nuestra sociedad y en nuestra vida, y hemos visto que así ha sido. u
Un gesto dudoso
En 2007, Khatami apareció en un video dándole la mano a dos mujeres después de una conferencia en Italia. La ley islámica prohibe el contacto con personas del sexo opuesto que no sean familiares. Algunos conservadores pidieron que Khatami marchara preso.