Una mujer pública

Una canadiense ya llevó a dos funcionarios a la renuncia

Bernard Côté, asesor político del ministro canadiense de Obras Públicas, Michael Fortier, dimitió después de haber admitido que había tenido una aventura con una agente inmobiliaria en 2007. Esta mujer trabajaba para la empresa Grupo Kevlar, que por entonces participó en una licitación para construir un nuevo edificio de oficinas para el gobierno en Quebec, un proyecto de unos 19 millones de euros. Un directivo de Kevlar presentó al asesor y a su amante en abril de 2007.

Hasta aquí, nada que distinga a esta historia de los cientos de dimisiones por líos de polleras y tráfico de influencias. La diferencia es que la agente inmobiliaria que causó la dimisión de Côté es Julie Couillard (38) ya conocida por ser la mujer que tumbó al canciller el 26 de mayo.

Nada más acabar su aventura de dos meses con Côté, Couillard conoció al que entonces era ministro de Industria, Maxime Bernier. En agosto de 2007, Canadá la descubrió del brazo de Bernier (foto), el día en que tomaba posesión de la cancillería, en Ottawa. Con un sugerente vestido, Couillard atrajo la atención de toda la prensa.

Ávidos de información, los periodistas descubrieron, a finales del mismo agosto, que Bernier había apuntado a Couillard como su esposa para que como tal constara en viajes oficiales y gastos protocolarios. El romance duró poco. En diciembre, ya habían roto. Pero Couillard siguió acompañando a su ex pareja en público. Más adelante, revelaría que había acordado permanecer con Bernier un año para "proyectar una imagen de estabilidad en su vida privada". Así siguió hasta abril: galas benéficas y cenas con otras familias ministeriales.

Hasta que en abril la situación se hizo insoportable. La ex pareja decidió seguir caminos separados incluso en la vida pública. La despedida debió ser amarga, porque el ministro se dejó unos documentos clasificados en el apartamento de Couillard y no volvió por ellos. Durante las cinco semanas en que estos papeles estuvieron en el piso de Couillard, Canadá descubrió quién era en realidad esta agente inmobiliaria. Modelo en su juventud, había sido la novia de Tony Volpato, mafioso nacido en Padua e instalado en Montreal junto al clan de los hermanos Cotroni. En la década de 1990 se casó con Stéphane Sirois, miembro de los Ángeles del Infierno y traficante de drogas. Sirois se convirtió en espía de la Policía y ayudó a desmantelar la red de delincuencia y drogadicción de esta banda de motoqueros. El líder del Bloc Québécois, Gilles Duceppe, pidió explicaciones al ministro. "¿Pasó su acompañante las reglamentarias investigaciones de seguridad?". Bernier le dijo que nada de aquello era asunto suyo y le acusó de ser "un vulgar chusma". Por aquel entonces, el ministro ya había echado en falta sus documentos, folios con información secreta sobre una reunión de la OTAN en la que iba a tomar parte en Bucarest. Dimitió el 26 de mayo. (El País de Madrid).

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