Pese a ser uno de los asuntos morales más sensibles, la homosexualidad se abre como atestigua la creciente legalización de bodas y otro tipo de uniones entre personas del mismo sexo.
Holanda fue la primera nación del planeta en adoptar esta medida en abril de 2001, seguida por Bélgica en junio de 2003, España y Canadá en julio de 2005 y Gran Bretaña en diciembre de ese año. En América Latina las uniones civiles homosexuales están permitidas en Ciudad de México, en Uruguay, en Rio Grande do Sul y en tres zonas argentinas: las ciudades de Buenos Aires, que abrió el camino en el continente en mayo de 2003, y Villa Carlos Paz, y la provincia de Río Negro.
En California (Estados Unidos) celebró el lunes, sus primeras bodas homosexuales (foto), dos meses después de que el Tribunal Supremo anulara su prohibición. California sigue así el ejemplo de Massachusetts. Vermont y Connecticut aprueban las uniones civiles, mientras en Hawai, Maine y New Jersey las parejas que viven bajo el mismo techo tienen igual derecho que los matrimonios.
Sudáfrica se convirtió en el pionero africano en 2006. Su ley sobre uniones civiles permite las bodas.
Noruega se sumó a principios de año a esta ola legalizadora, al adoptar un texto que permite a los homosexuales casarse y adoptar hijos, y a las lesbianas a ser inseminadas artificialmente.
Las bodas entre personas del mismo sexo en España, antaño uno de los países más católicos, provocó las protestas del Vaticano, pero la medida del gobierno socialista es apoyada por la mayoría de sus ciudadanos.
Pese a no dar el paso de permitir las bodas, muchos otros países aprueban las uniones homosexuales por razones fiscales y de herencia.
Dinamarca fue el primero en ese grupo al aprobar las "asociaciones registradas" o uniones civiles, una iniciativa adoptada luego en varios países nórdicos. Francia reconoce una unión entre dos adultos, independientemente del sexo, en su Pacto Civil de Solidaridad. En Alemania, las parejas que viven juntas gozan de derechos similares a los matrimonios, excepto los que atañen a cuestiones fiscales y a la adopción. El mismo caso se aplica en Portugal. (AFP)