Trabajadores invisibles

Asalariados rurales y postergaciones laborales

El escritor y compilador de Construyendo Ciudadanía Junto A Los Trabajadores Rurales, Ángel Rocha, dice que el su libro pretende revertir una situación que rige desde hace mucho: la del trabajador rural como un ciudadano de segunda categoría.

-En el libro se dan varios ejemplos de la situación del trabajo rural, entre otros la escasa sindicalización. ¿Esto es un ejercicio de autocrítica del PIT-CNT, una de las organizaciones que respalda la edición?

-No. Es un llamado de atención a una situación a la que no se le ha dedicado los suficientes esfuerzos, pero que excede al ámbito del sindicalismo. Gente mucho más calificada que yo ha dicho repetidas veces que vivimos de espaldas al campo. Pero en lo que hace al ambiente estrictamente sindical, queda claro que todavía hay mucho por hacer. Un solo ejemplo basta: se trata de aproximadamente 100.000 personas y sólo una de cada 10 está sindicalizada.

-¿Por qué se dice que el trabajador rural ha estado "invisible" en el debate público?

-Porque tradicionalmente, ese trabajador ha estado muy disperso geográficamente y en pequeños grupos. La estructura misma de la industria agropecuaria uruguaya hace difícil la socialización del peón o asalariado rural. También importa que las grandes empresas y productores han considerado que representan a los trabajadores.

-Hoy buena parte del sector agropecuario vive un auge. ¿Eso redunda en beneficios para el trabajador rural?

-No es algo que me conste. Aún no he escuchado a ninguno de los trabajadores que he conocido por mi actividad gremial y por esta investigación decir `¡Cuánto aumentó mi salario!`. Por lo general, estamos hablando de sueldos en el entorno de los 3.000 o 4.000 pesos. Las pérdidas, a diferencia de las ganancias, sí se socializan.

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