Marty Sellers solía necesitar un centenar de sellos postales cada tres meses. Actualmente eso le alcanza para todo un año. Sellers, de 40 años, paga ahora la mayoría de sus cuentas por internet y recibe las declaraciones financieras electrónicamente. Como muchos en el mundo están haciendo lo mismo, el Servicio de Correos estadounidense y de otros países aprovechan la tecnología para reducir costos y expandir sus servicios electrónicos.
En Estados Unidos, el volumen de correo de primera clase bajó un 7% desde 2001, unos 1.300 millones de cartas, postales y cuentas menos por año. Un incremento del 15% en publicidad masiva y otros correos con descuento compensan sólo parte de la disminución de ingresos.
Pero por falta de demanda, el Servicio Postal estadounidense canceló programas que inició en 1999 y 2000, incluyendo pagos electrónicos de facturas, que el sector privado ofrece ahora con mayor éxito. Ahora, la mayoría de los esfuerzos electrónicos suplementan el correo tradicional. Estados Unidos incluye los pedidos de estampillas y sobres por internet y la confirmación de entrega.
Los servicios híbridos son un camino. Francia, Italia y Estados Unidos permiten enviar documentos electrónicamente para ser impresos y entregados por el correo. Italia tiene un servicio a la inversa, escaneando las cartas en forma digital, lo que es conveniente para las agencias del gobierno que necesitan distribuir documentos a muchas sucursales.
El e-mail no está reemplazando todas las cartas y postales. Aun hay cosas que solo se pueden mandar por correo tradicional. Y muchos más de los que uno cree, siguen más cómodos manejando papel. (AP)