En algunas partes, la discriminación depende de factores tan complicados de cambiar como las creencias religiosas o -en casos extremos- el color de la piel. En Uruguay, la línea que separa a los beneficiados de los que no lo son tanto, es el empleo. Las prebendas y los beneficios, para los públicos. Las dificultades y las trabas, para muchos de los del sector privado. El caso de los préstamos hipotecarios del Banco República es otro ejemplo de un largo historial. Casi el 80% de los que pueden solicitar un préstamo hipotecario del banco tienen un empleo público. Solidaridad a la uruguaya.