El nombre del club no deja lugar a dudas en cuanto a la actividad: Fight Club, o Club de la Pelea, como la novela de Chuck Palahniuk y, claro, la película con Brad Pitt. El sábado, algunos de los mejores peleadores del club se midieron en un nuevo torneo amateur organizado por el director y dueño, Pablo Solís. La modalidad elegida para el torneo fue, esta vez, jiu jitsu brasileño. "Es la mejor disciplina en mi opinión. No hay golpes, se trata de agarrar al adversario e inmovilizarlo".
Solís es el único cinturón negro uruguayo en la disciplina y tiene contacto asiduo con la violencia desde los 7 años, cuando empezó a aprender cómo atacar y defenderse. Hoy, con 34 y alguna que otra lesión por sus años de peleador amateur, se dedica sólo a enseñar. A su local acuden cerca de 60 personas para aprender a "surtir" al adversario de la manera más efectiva posible, pero también a defenderse. Entre los habitués, si alguien llega con un ojo morado o un tabique fracturado -algo que no ocurre habitualmente, vale aclarar- es porque "se dejó pegar".
Entre los alumnos de Solís hay hombres y mujeres, aunque éstas son minoría. Las motivaciones para inscribirse en el Fight Club van desde la defensa personal y ejercitar el físico, hasta las ganas de demostrar quién es el mejor arriba de un ring. Una de las mejores disciplinas para dar rienda suelta a la agresión en el ring es el Vale Todo, o MMA, por Mixed Martial Arts (Artes Marciales Mezcladas), sobre la que se prepara un reality show y en el que participará uno de los integrantes del club, Jorge Muslera. "A todos nos gusta pelear, pero acá, en un ring y con amigos. Afuera siempre es la última opción", explica Solís, quien más de una vez tuvo que hacer valer sus conocimientos e hizo cotizar sus 100 kilos como patovica.