Los "CSI" uruguayos conforman un equipo de 79 investigadores de la Dirección de Policía Técnica. Con expertos que pueden estar escasamente remunerados, aportan las evidencias científicas para que, como dice uno de los jerarcas, no haya abogado que haga "zafar al culpable". Últimamente, la Policía Técnica contribuyó a resolver dos casos notorios: el triple intento de asesinato a la contadora Claudia Pereira, y el cuádruple homicidio en Colonia. En el primero, los investigadores del cuerpo aportaron datos que llevaron a la segura identificación de uno de los involucrados en el caso, de acuerdo al comisario inspector José Pedro Izquierdo, encargado de Inspección General en la Policía Técnica. Otras conjeturas que fueron consignadas en los medios hablaban de un envoltorio de alfajor, dejado por un sicario. Sobre eso, Izquierdo no hizo comentarios.
En el segundo caso, las hipótesis del equipo de Policía Técnica -los horarios de los crímenes y el origen de los asesinos- fueron corroboradas como válidas en conjunto con la policía de Colonia, asegura el comisario inspector.
Los oficiales que llegan a la Policía Técnica tienen una formación teórica en Criminalística de la Escuela Nacional de Policía de tres años. Primero completan un curso introductorio de casi tres meses, después uno avanzado y luego se especializan en disciplinas como Química, Informática o Balística. Los problemas empiezan después de recibidos con una remuneración baja y una carga laboral alta. La Justicia pide cada vez más evidencias y la deserción hacia el sector privado, que paga mucho mejor, genera vacíos que cuesta llenar. Algunos de los técnicos que aportaron evidencias en los casos criminales más espantosos del año pueden percibir $ 8.000. El sueldo es de acuerdo al rango y no al grado de especialización. "Se nos van", constata Izquierdo.