A Irlanda se la solía mencionar como un ejemplo de país que desde las ruinas de unas finanzas desastrosas y una guerra civil, había logrado convertirse en una floreciente nación europea. Ya no es tan así. De acuerdo al semanario alemán Der Spiegel, Irlanda estaría "agotando su buena suerte" para convertirse en un ejemplo de "los peligros de la globalización".
El país tendrá este año la menor tasa de crecimiento en dos décadas, consecuencia del colapso de su propia burbuja inmobiliaria y de la renovada fortaleza del euro. El 17 de marzo, las acciones irlandesas perdieron cinco mil millones de dólares. Empieza a hablarse de recesión.
En las últimas dos décadas, Irlanda disfrutó de una ola de inmigración de multinacionales que le dieron un impulso inédito a su economía. Mil empresas extranjeras se instalaron en el país (por sus impuestos amigables y mano de obra calificada) dando trabajo a más de 150 mil irlandeses. En el último año ya anunciaron recortes en sus plantillas, colosos como Pfizer, Motorola, Vodafone y Procter & Gamble, entre otras. Su inflación (del 5%) y el desempleo (que en el último año subió 0,7%) ya están por encima de la media europea.
Para Der Spiegel, "la caída de Irlanda es, en muchos aspectos, un microcosmos de los desafíos que enfrentan países como Estados Unidos, Gran Bretaña y España. No es sólo por el crédito internacional, bancos débiles, o bolsas a la baja. Irlanda está al final de un boom inmobiliario y de consumo (similar al de Estados Unidos) y se encuentra a merced de tendencias globales como la inflación, brecha en la escala de salarios y una creciente competencia de los mercados emergentes". Otro modelo a seguir que empieza a mostrar sus flaquezas.