Fernán R. Cisnero
Fue Moisés y como tal dividió, en VistaVision, las aguas del Mar Rojo. Fue Marco Antonio, Miguel Angel, Juan el Bautista, Sherlock Holmes, uno de los últimos humanos en un mundo gobernado por los monos y el último humano del mundo tal como lo conocemos. Fue el Cid Campeador enamorado de Sophia Loren, Thomas Jefferson y Andrew Jackson, Buffalo Bill, Tomás Moro y un señor algo mayor defendiendo las armas ante un gordito jugándola de listo. Fue Ramón Miguel Vargas, el héroe de Sed de mal de Orson Welles, uno de los papeles por los que los cinéfilos prefieren recordarlo. Y fue, claro, Judah Ben Hur, a las carreras con Mesala. Charlton Heston había nacido para la gigantesca pantalla de la época de oro del cine estadounidense. Estaba hecho a la medida de esos grandes personajes, de las grandes épicas, del cine catástrofe. u