AFP, EFE
UN FISCAL DE SAN PABLO solicitó el martes a la justicia aplicar el criterio de "reciprocidad" para el ingreso de españoles a Brasil, en respuesta a las restricciones ibéricas hacia los brasileños.
"Cada día aumenta el número de brasileños repatriados irregularmente, humillados y sometidos a tratamientos degradantes en las fronteras de España", dijo en su petitorio el fiscal Matheus Baraldi Magnani.
Baraldi precisó que no se trata de una represalia sino de la aplicación del principio de reciprocidad.
En lo que va del año España impidió el ingreso a 1.027 brasileños, lo que equivale a un tercio de todas la entradas denegadas en 2007. Como respuesta, en la última semana al menos veinte españoles fueron devueltos desde los aeropuertos de las ciudades brasileñas de Salvador, Fortaleza y Río de Janeiro.
El fiscal pidió que "en todos los puertos y aeropuertos" se exija a los españoles lo mismo que a los brasileños en España. Entre esas exigencias se cuentan: un pasaje de retorno, comprobante de reserva del hotel o una carta del ciudadano que lo recibe, un mínimo de 57 euros por día y por persona, y seguro médico.
Muchos de los brasileños deportados se quejaron del maltrato de las autoridades aduaneras españolas, y Baraldi acusó a España de "no observar reglas internacionales sobre derechos humanos".
La más reciente protagonista de la polémica es la brasileña Janaina Agostinho, de 27 años, que llegó el domingo a la ciudad de Natal (noreste) después de permanecer siete días "retenida" en un cuarto en el aeropuerto de Barajas.
La joven pretendía pasar 20 días en España en compañía de su novio, que la esperaba allá, según informó el martes a la televisión brasileña.
"Fue horrible. Ellos alegaban que la documentación no era suficiente. Salí con planes de divertirme y de repente todo se transformó en un infierno", afirmó en declaraciones a Rede Globo.
Afirmó que antes de viajar se había preparado bien y había cumplido todos los requisitos. "Lo peor de todo fue cómo me trataban. La imagen que ellos tienen de la mujer brasileña es como si todas nosotras fuéramos prostitutas", señaló.
"Una paga por algo que no hizo, pasamos como delincuentes", dijo a la Rede Bandeirantes.
Diplomáticos de ambos países se reunirán la semana próxima para discutir el tema. A su vez, Madrid se defendió el lunes y señaló que sólo cumple con normas europeas difíciles de modificar. Y agregó que a los brasileños no se les exige visa.
El compromiso de facilitar una mayor información es probablemente la oferta que hará España en la reunión prevista.