NICHOLAS D. KRISTOFF, THE NEW YORK TIMES, EN KOGELO, KENIA | AP
Una anciana descalza, con un vestido rasgado, está sentada en un tronco frente a su casucha de techo de lámina en esta aldea remota en el oeste de Kenia, recibiendo jovialmente los visitantes.
Mamá Sarah, como se la conoce por estos lares, vive sin electricidad ni agua corriente. Es analfabeta y no sabe cuándo nació. Igual, es posible que tenga un sitio de honor en la próxima toma de posesión en Washington, lo que dependerá de lo que suceda con el hijastro de su hija, Barack Obama.
Mamá Sarah no se puede comunicar con Obama, quien le dice abuela, porque ella sólo habla el idioma tribal luo y un poco de suahili. En luo Obama apenas dice "musawa``, que significa "¿cómo estás?".
La gente por aquí está como loca con la posibilidad de un presidente Obama.
"Me levanto a las cuatro o cinco de la mañana para escuchar las noticias de la BBC y saber lo más reciente de la campaña", dijo Nicholas Rajula, quien dijo ser un primo del senador. "Por cierto, ¿cuáles son las noticias más recientes de los superdelegados?``.
Se podría pensar que todos los kenianos apoyarían con fervor a Obama. Sin embargo, en los dos últimos meses, Kenia se dividió por razones étnicas, así es que ahora Obama atrae un apoyo frenético del grupo étnico luo de sus antepasados, mientras que muchos miembros del grupo kikuyo rival respaldan con fervor a Hillary Rodham Clinton.
A los Obama les va mejor que a la mayoría en el área, ya que la casa de Mamá Sarah tiene techo de lámina, un poquito mejor que las chozas de adobe con techo de paja, comunes en la aldea. Mamá Sarah también tiene un teléfono celular, que recarga en un panel solar, y una radio que usa para seguir las primarias en Estados Unidos.
Sin embargo, la pobreza es inconfundible. Jane Raila, que dice ser otra pariente del senador, caminaba con dificultad con una muleta artesanal ya que la polio la incapacitó cuando era niña. "Todos estamos muy emocionados por las noticias de Estados Unidos``, dijo. "Nos quedamos hasta tarde en la noche para oír los boletines informativos".
Se dice que el abuelo finado de Obama fue la primera persona en el área en usar ropa occidental en lugar de sólo un taparrabos. Por algún tiempo, se convirtió al cristianismo y adoptó el apellido Johnson.
Posteriormente se convirtió al Islam y tomó cuatro esposas. El padre de Obama, quien al parecer se convirtió al catolicismo cuando asistía a una escuela católica, también fue polígamo para mantener la costumbre local, y tomó una esposa keniana informal anterior a la madre de Obama, pero siguió siendo la consorte, según relatos de lugareños y del propio senador.
El padre, también llamado Barack Hussein Obama, fue un pionero al igual que su hijo. De ser un pastor de cabras en Kogelo, pasó a estudiar en Hawaii y Harvard, aun cuando su carrera como economista se frustró en parte por rivalidades étnicas.
Obama apenas conoció a su padre y no conoce bien sus parientes kenianos. Ha visitado Kenia en tres ocasiones, la más reciente y por muy poco tiempo fue en 2006.
En esa, Obama estuvo en dos escuelas de área a las que les cambiaron el nombre por el de él. Al parecer, la intención de hacerlo se debió en parte para conseguir financiamiento. Una persona tras otra señaló con mordacidad que era una vergüenza que un escuela con el nombre de un gran estadounidense estuviera en ruinas.
Algunos de los innumerables parientes de Obama también lo perciben como salvación económica. Han arreglado con grupos de recorridos turísticos que traigan autobuses con visitantes para tomar el té con Mamá Sarah.
También están tratando de recaudar dinero por las entrevistas con ella. Yo hice los arreglos para visitar a Mamá Sarah hace semanas, y había estado de acuerdo en hablar. Sin embargo, cuando me presenté, me dijo que sus hijos le dijeron que se quedara callada. Llamadas telefónicas frenéticas. Discusiones feroces. Insinuaciones de que el dinero podría hacer que fuera posible la entrevista. No pagué. No me concedieron la entrevista.
Está bien. Al ver la pobreza en Kogelo, me siento menos ofendido con las palmas de las manos extendidas que consternado por la distancia que abarca la familia Obama.
Francamente, me preocupa que los enemigos de Obama aprovechen los detalles como la fe islámica de su abuelo o la poligamia de su padre para caracterizarlo como un extranjero o una amenaza para los valores estadounidenses. Sin embargo, el esnobismo y la paranoia no serían apropiados para un país de inmigrantes, en el que uno de los valores más verdaderos es juzgar las personas por sus méritos y no por su genealogía. Si nos caracterizamos nosotros mismos como una tierra de oportunidades, entonces la herencia de Obama no amenaza los valores estadounidenses sino los manifiesta.
El hijastro de la hija de una mujer analfabeta y descalza en esta aldea de chozas de adobe en Africa podría ser el próximo Presidente de Estados Unidos. Tal movilidad -impulsada por la educación, la inmigración y el trabajo duro - es causa no de descrédito sino de celebración.
Con turbante
Una fotografía que circula en internet con Barack Obama ataviado con ropas tradicionales durante una visita a Kenia en 2006 suscitó agitación en la contienda por la nominación presidencial. La imagen muestra a Obama vestido con un turbante blanco y una túnica del mismo color que le obsequiaron un grupo de ancianos en la localidad de Wajir en el noreste de Kenia. Cuando fue en 2006 recibió una acogida multitudinaria. Al principio se acusó a la gente de Hillary Clinton por difundir las fotos, pero ésta negó la acusación y quedaron todos amigos.