"El coraje es la mejor cualidad"

| El historiador británico, Paul Johnson, dedica su último libro a identificar a los héroes y en su lista figuran nombres polémicos

JUANA LIBEDINSKI, LA NACIÓN, ARGENTINA/GDA

Apesar de que siempre es fácil sentirse ofendido por alguna de sus observaciones, Johnson tiene un humor que hace todo encuentro con él definitivamente entretenido. En el baño para las visitas, por ejemplo, tiene la reproducción de una caricatura publicada en una revista política cuando él abandonó el Partido Laborista para unirse a los conservadores, en la que aparece Thatcher como una vampiresa susurrándole la célebre frase de Mae West: "Sube a verme alguna vez".

-En la Argentina, sobre todo tras la Guerra de las Malvinas, muchos no estarían dispuestos a darle a Thatcher el estatus heroico que usted le otorga

-Era una genuina heroína, al comienzo tenía todo jugándole en contra en su gobierno, pero tuvo el coraje, la fuerza de voluntad y la energía necesarias para dar vuelta la situación. Pero, la verdad, fue buena suerte para ella que una banda de generales-dictadores idiotas decidieran invadir las islas, dándole así la oportunidad de pelear una guerra que se convirtió en dramática y popular. No creo que en ese caso -como en su enfrentamiento con los sindicatos, cuyas huelgas habían paralizado el país un poco antes- el resultado a su favor estuviera garantizado; además, el apoyo de Reagan fue invalorable para ella, tanto material como psicológicamente. Pero así como en la lucha contra los sindicatos en huelga, la guerra le dio a Thatcher la oportunidad de desplegar ante el electorado sus características heroicas: coraje, fuerza de voluntad y resolución contra personajes que, además, eran muy fáciles de odiar. Thatcher tuvo mucha suerte de que los generales argentinos fueran a la vez estúpidos y detestables, es la combinación ideal en un enemigo.

-¿Qué es lo que hace a Thatcher distinta de otros líderes políticos británicos recientes?

-Thatcher fue el único líder británico después de Churchill que tuvo algún tipo de influencia perceptible en los acontecimientos mundiales, ya sea de manera directa o a través de su influencia en Washington, que continuó después de la partida de Reagan. Fue ella la que insistió en que la invasión de Saddam Hussein a Kuwait debía ser revertida. Y de haber estado todavía en el poder durante la operación Tormenta del Desierto, nunca hubiese permitido que Saddam permaneciera en el poder, hubiese obligado a George Bush padre a reemplazar el régimen de ese líder. De esta manera la segunda Guerra de Irak se hubiera evitado. Pero estas especulaciones hipotéticas son dolorosas y no sirven de nada.

-¿Hay algo que lamente no haberle dicho mientras ella estaba en el poder?

-No, solo lamento no haber podido tener un encuentro con el Papa y con ella juntos. Estábamos Thatcher y yo en Roma, cuando ella ya había dejado el número 10 de Downing Street, para la inauguración de un hotel restaurado por una amiga, y pedimos una audiencia que a último momento nos cancelaron porque el Papa quería terminar su encíclica sobre el sexo. Nos invitaron, en cambio, a un recorrido privado por la Capilla Sixtina, y allí Thatcher y yo nos enfrascamos en una discusión furiosa sobre si Miguel Ángel había sido homosexual o no. A ella le divertían a muerte esas discusiones fuertes, y a mí, ni que hablar. Pero los monseñores que nos acompañaban no podían discernir entre una discusión entretenida y una pelea y escaparon espantados.

-¿Cómo se conocieron?

-La conocí en Oxford, ella es tres años mayor y había estado estudiando durante la guerra, pero todavía daba vueltas por ahí cuando yo empecé mis estudios. Se llamaba Margaret Roberts entonces; un día la invité a salir a pasear en bote por el río, pero ella me dijo que no porque no quería que se le desarreglase el pelo. El pelo era su talón de Aquiles, le dedicaba horas cada mañana porque lo tenía muy finito; cuando estaba peinado lucía maravilloso pero el viento podía desintegrar tanto esfuerzo en segundos. Recientemente fui con ella de paseo a Roma: ella necesita un acompañante porque está olvidadiza, no habla mucho porque sabe que su mente no está en perfecto estado, pero siempre es muy dulce y extraña a su marido Dennis tremendamente. Por eso, para alegrarla, yo siempre le cuento anécdotas sobre él.

-¿Por ejemplo?

-Por ejemplo, sobre la noche que hubo una bomba en Brighton en la sede del Congreso General del Partido Conservador que casi la mata a ella y a la mitad de su gabinete. A Dennis y ella les habían dado una suite que consistía en un pequeño living, el dormitorio y un baño, para que se alojaran hasta la mañana siguiente, cuando, a las 9.30, ella debía dar su gran conferencia ante el partido. Era muy tarde y ella seguía en el escritorio del living, reescribiendo y reescribiendo su discurso y el pobre Dennis quería que se fueran a dormir, y le grita desde el cuarto: "Aggghh, ven a la cama, mujer. No estás escribiendo la Biblia, ¿sabes?". Ella le hizo caso y eso le salvó la vida, porque entonces explotó la bomba que destruyó el living; si se hubiera quedado trabajando habría muerto.

-El Primer Ministro actual fue visto con Margaret Thatcher a poco de asumir, a pesar de ser laborista, ¿cómo lo interpreta?

-Gordon Brown es un político de lo más elemental del laborismo que está tratando de hacerse el hombre de Estado, entonces siente que tiene que codearse con ex primeros ministros famosos para ser alguien, pero es solo parte de su autoglorificación. Además, es un escocés de las tierras bajas. Los escoceses de las montañas son fantásticos pero a los de Glasgow y alrededores es imposible entenderles lo que están diciendo. Tony Blair era otra cosa, totalmente, y un buen amigo. Ahora puede terminar asesinado por un grupo de árabes fanáticos, no entiendo por qué tenía que meterse en el tema de Medio Oriente, está perdiendo su tiempo en algo que no tiene solución.

-¿Tony Blair es un héroe?

-Es muy temprano para decirlo, todavía es un hombre joven que puede hacer cosas muy buenas o desatinadas.

-¿Qué tenía de heroico Ronald Reagan? ¿Y por qué llama a su asociación con Thatcher y Juan Pablo II "la Santísima Trinidad"?

-A Reagan lo conocí cuando era gobernador de California, y era un muy buen gobernador. Cuando empezó a aparecer como candidato presidencial en el 79, en el 80, todos los expertos, los intelectuales y los periodistas de Washington dijeron: "Este es solo un actor de cine sin cerebro en la cabeza". Me acuerdo de haber ido a comer con Margaret Thatcher -ella ya era Primera Ministra- y haberle dicho: "Este tipo va a sacar la nominación del Partido Republicano y luego ganará las elecciones con facilidad, así que acércate a él". Tiempo después ella me mandó una carta agradeciéndome el consejo, sobre todo porque era exactamente lo contrario de lo que le decían en la embajada británica en Washington, donde le aseguraban que Reagan era un don nadie y vaticinaban el triunfo de Jimmy Carter. Con el tiempo, todas esas voces que decían que Reagan era un estúpido que solo sabía hacer chistes tuvieronque callarse porque obviamente fue un buen presidente para los estadounidenses. Es parte de la Santísima Trinidad porque, además de poner al país nuevamente en la senda correcta, junto con Thatcher y Juan Pablo II desmanteló el imperio soviético y así eliminaron el comunismo como una fuerza mundial del mal. Cada vez que vuelvo a Estados Unidos -y ahora voy bastante seguido a dar conferencias- encuentro que la reputación de Reagan sube y sube, y hoy mucha gente lo considera uno de los grandes presidentes de la historia de Estados Unidos. A propósito, encuentro que dicen exactamente lo mismo que decían de él -la falta de cerebro y demás- respecto de George W. Bush.

-¿Y no es así?

-Yo lo conozco bien y creo que es un buen presidente, a diferencia de su padre, que era débil. Este en cambio se parece a la madre, una sólida muchacha estadounidense. Blair me solía decir que nunca hay que dar por sentado lo que hará Bush, que es muy astuto. Por algo Blair hablaba cuatro o cinco veces por semana con él.

-¿Quién ganará las elecciones en Estados Unidos?

-Es demasiado pronto para saberlo. Personalmente, me hubiera gustado que quedase (Rudy) Giuliani para los republicanos. Nos estamos encaminando hacia un mundo muy peligroso, quién sabe qué pasará con China o con Rusia luego de (Vladimir) Putin, ese hombre espantoso, así que hace falta un tipo duro en Washington.

-¿Hay algún líder político contemporáneo del que usted diría que es heroico?

-Bueno, me gustaba Aznar, y creo que es un gran crédito para España su rey, por la manera en la que mandó a callar al salvaje aquel de Venezuela.

-¿Es el único personaje de las casas reales europeas al que incluiría en su selección de héroes?

-Supongo que a Diana podría haberla incluido. La última vez que la vi le dije: "No te involucres en nada que tenga que ver con el sexo. Tienes que ser un ángel para el pueblo británico". Por supuesto que se fue corriendo a los brazos de aquel egipcio y su vida descocada la llevó a la muerte, lo cual fue muy decepcionante, ¡pero qué maravillosa mujer era! La Reina, en cambio, es una buena monarca constitucional pero nada más. ¿Carlos? No me sobra tiempo para pensar en él; el único personaje de la monarquía europea con cualidades heroicas era Diana, y supongo que Juan Carlos también: en un país donde nadie creía que una monarquía pudiera sobrevivir, él todavía permanece, defendiendo la democracia.

-¿Juan Pablo II?

-Probablemente, Juan Pablo II ha sido el miembro más importante de la Santísima Trinidad porque entendía por su propia experiencia en Polonia lo que era el imperio soviético. Al apoyar a los sindicatos y a Lech Walesa, y convertirse en el líder espiritual de los polacos dio un golpe mortal al imperio. Una vez que su liderazgo espiritual estuvo firmemente establecido en Polonia, no había oportunidad de que el gobierno imperial soviético se reestableciese allí sin un baño de sangre que ni siquiera Breznev estaba dispuesto a aceptar. En muchos aspectos fue el mayor despliegue de poder político papal desde Inocencio III en el siglo XIII, y le dio una respuesta contundente a la boba y brutal pregunta de Stalin: "¿Cuántas divisiones tiene el Papa?"

-¿Qué opina del Papa actual?

-Creo que los católicos fuimos muy afortunados en tener a dos buenos papas seguidos, no ocurre a menudo. Por supuesto que son muy diferentes: el papa anterior era un líder espiritual fascinado por la gente y el papa actual está interesado, en cambio, en el manejo directo de la Iglesia como institución. A Juan Pablo II le encantaba recibir visitas; Benedicto XVI está muy ocupado nombrando y haciendo las cosas administrativas de rutina. Hay tanto que anda tan mal dentro de la Iglesia que creo que es bueno que haya un administrador interesado en lo que ocurre dentro de ella, para que ponga las manos en el volante y le dé un cambio de dirección. Además, Ratzinger es un hombre de las artes. Ha redecorado completamente los apartamentos papales. Bajó a los kilométricos depósitos donde se guardan los regalos que se han recibido durante siglos -una verdadera cueva de Aladino, llena de cosas maravillosas de oro, plata, porcelana, algunas todavía en sus envoltorios de siglos atrás- y supo elegir objetos extraordinarios para sacar a la superficie. Pero se interesa sobre todo en la música, toca el piano maravillosamente. Cuando termina de trabajar toca Schubert, Schuman, Brahms y Haydn, nada de cosas modernas, y eso define al tipo de persona que es. En mi última visita a Roma estaba hablando con un cardenal que dijo que en su presencia uno se impresiona por el poder de su intelecto. Espero que viva mucho tiempo y que no sea un papa de transición.

-¿Cómo distinguiría a un héroe hoy?

-Primero, lo reconozco por una independencia de pensamiento absoluto, que trata las verdades establecidas y el consenso con escepticismo. Segundo, por su capacidad de actuar de manera consecuente con su pensamiento. Tercero, por rechazar todo aquello con lo que los medios de comunicación nos bombardean si piensa que está haciendo lo correcto. Cuarto, por actuar con coraje, siempre sin tomar en cuenta el precio personal a pagar. No existe sustituto para esto. El coraje es la mejor y más noble de las cualidades, la única que es indispensable en el heroísmo en cualquiera de sus manifestaciones. El frutero de la esquina de casa ha cruzado nadando el Canal de la Mancha varias veces para juntar dinero para caridad. El es un héroe.

perfil

Con Heroes, el historiador Paul Johnson completa una serie de libros enfocados en distintas personalidades de la historia. En castellano se conocen las dos primeras partes de esa saga biográfica, Intelectuales y Creadores. Gran parte de la bibliografía de Johnson está disponible en el mercado uruguayo incluyendo Historia del cristianismo, Historia de los judíos, Estados Unidos: la historia, El nacimiento de la modernidad y El Renacimiento. Johnson nació el día de los difuntos de 1928 en Manchester, Inglaterra. Aunque en su infancia se interesó por el arte se dejó convencer por su padre y se dedicó a la historia, estudiando en Oxford. Por esos años, era considerado un intelectual de izquierda pero ha ido girando hasta ser considerado uno de los grandes intelectuales de derecha. Es un cristiano conservador y fervoroso anticomunista, algo que queda muy claro en sus libros, siempre escritos con una elocuencia y un acopio de datos que los hacen muy disfrutables.

Paul Johnson, 79 años

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