ELAINE SCIOLINO, THE NEW YORK TIMES
El presidente Nicolás Sarkozy dejó caer una bomba intelectual esta semana, sorprendiendo al país y echando a andar oleadas de protestas con su revisión de la currícula escolar: a partir del otoño próximo, dijo, cada alumno de quinto de escuela tendrá que aprender la historia de la vida de uno de los 11 mil niños franceses asesinados por los nazis en el Holocausto.
"Nada es más conmovedor, para un niño, que la historia de un niño de su propia edad, que tiene los mismos juegos, las mismas alegrías y las mismas esperanzas que él, pero quien, en los primeros años de los cuarenta, tuvo la mala fortuna de que lo definieran como judío``, dijo Sarkozy al final de un discurso en una cena con la comunidad judía. Agregó que se debería "confiar la memoria de una víctima infantil francesa del Holocausto`` a cada niño francés.
El ministro de educación Xavier Darcos explicó después que el objetivo del plan es "crear una identificación entre un niño de la actualidad con uno de la misma edad que haya sido deportado y metido en una cámara de gas``.
Ya se enseña el Holocausto en las escuelas francesas, pero algunos psiquiatras y pedagogos pronosticaron que hacer que los alumnos se identifiquen con una víctima en particular podría traumarlos.
Los partidarios del laicismo acusaron a Sarkozy, quien ya está bajo el fuego por sus frecuentes alabanzas a Dios y la religión, de subvertir tanto la separación inflexible de la Iglesia y el Estado en el país como el ideal nacional de una identidad única, no religiosa, para todos.
Los oponentes políticos desestimaron el plan por considerarlo la idea equivocada más reciente del mandatario, develada sin reflexión ni consulta. Algunos historiadores argumentaron que centrarse en las víctimas podría desviar la atención de la colaboración que el gobierno de Vichy tuvo con los nazis. Otros más advirtieron que el plan podría tener repercusiones generando resentimiento en las poblaciones de origen árabe y africano de Francia si sienten que se está prestando poca atención a sus propias historias.
La iniciativa también ha enfrentado unos judíos con otros. "Es inimaginable, intolerable, trágico y sobre todo, injusto``, dijo Simone Veil, sobreviviente del Holocausto y presidenta honoraria de la Fundación para la Memoria del Holocausto, a L`Express. "No se puede imponer esto a los pequeñitos de 10 años! No se le puede pedir a un niño que se identifique con un niño muerto. La carga de esta memoria es demasiado pesada para soportarla``.
Sin embargo, Serge Klarsfeld, un historiador judío que ha dedicado toda su vida a registrar la lista y biografías de las víctimas francesas del Holocausto, alabó al Presidente por su "valentía``.