LUCÍA MASSA
Desde que se fundó, hace ya 20 años, el Centro de Diseño Industrial se hizo famoso por un exigente examen de ingreso con el que seleccionaba sólo a los 40 mejores de los 500 interesados que se presentaban cada año. Pero con la llegada de la izquierda al gobierno hubo un cambio de planes que flexibilizó el ingreso y no descarta eliminar por completo el examen.
En los últimos años, el cupo se amplió. En primer momento, pasó de 40 a 60 plazas. El año pasado llegó el cambio brusco: se triplicaron las plazas y se permitió el ingreso a 200 estudiantes. "El centro de diseño está sufriendo esa modificación. Por más que se contrató gente nueva, se necesitan muchos recursos para una carrera en la que sólo pocas materias se pueden dictar de forma masiva y que se enseña con talleres", señaló una fuente docente.
El centro estuvo desde siempre en la órbita del Ministerio de Educación y Cultura. Pero la izquierda decidió pasarlo a manos de la Universidad de la República. Por eso, desde 2005, vive un periodo de transición. Se incorporó una estructura de cogobierno, que no existía. Además, se empezó a elegir al director del instituto a través de un concurso abierto, lo que antes se designaba verticalmente.
Por ahora, los rubros los sigue aportando el MEC, mientras se ultiman los detalles para el cambio de autoridad. Hay quienes entienden que cuando se terminé el proceso, como pasará a formar parte de la Udelar, el centro no podrá mantener el examen de ingreso. Esa lógica fue la que llevó a ampliar la matrícula. ¿Pero será capaz de mantener la calidad de enseñanza que lo caracterizó con un aluvión de estudiantes? Son las dudas del proceso que está en marcha.