EDUARDO GALLARDO, AP
América Latina tuvo un buen año económico en 2007 y se anticipa que las condiciones seguirán siendo favorables en el año entrante, aunque en medio de desafíos potencialmente complejos para la región.
Los expertos señalan que tanto las buenas noticias como los riesgos provienen del exterior y a menudo en condiciones que los países de la región no pueden manejar o siquiera influir.
La región registró un crecimiento de 5,6% en 2007 y se espera un 4,9% para 2008, según estiman organismos internacionales. Eso significa que habrán transcurrido seis años consecutivos de crecimiento.
"Tendríamos que remontarnos 40 años atrás, a la década de los años `60, para encontrar un crecimiento similar continuado``, dijo el Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), José Luis Machinea.
En una entrevista con Associated Press, Machinea, ex ministro de Economía argentino, dijo que esas cifras equivalen a un crecimiento per cápita superior al 3%.
"A la región le está yendo bien en el corto plazo, pero hay algunos síntomas de alerta, aunque por ahora no son muy graves``, dijo Machinea.
Entre esas señales de alerta están la volatilidad de los mercados financieros internacionales, que debe continuar, además de la desaceleración de la economía mundial, que podría llegar a entre 0,3% y 0,4% en Estados Unidos y Europa.
El enfriamiento de la economía estadounidense afectaría especialmente a países que basan de manera importante su comercio exterior en las exportaciones a ese mercado, como México o América Central, o a los que reciben grandes sumas en remesas enviadas por sus ciudadanos que viven en Estados Unidos, como las economías centroamericanas o de la República Dominicana.
Otra "señal de alerta`` es el proceso de fortalecimiento de las monedas locales en relación al dólar en varios países -Brasil, Colombia, Chile- lo que debilita sus exportaciones.
Eso puede compensarse, al menos en parte, por lo que la mayoría de los expertos pronostica será un mantenimiento de los altos precios de las materias primas, que constituyen buena parte de las exportaciones regionales, como cobre, carne, granos y otros productos agrícolas, y el salmón.
Machinea advirtió, sin embargo, que esos altos precios "no van a durar toda la vida``, por lo que sigue siendo urgente que los países agreguen conocimientos y valor a sus exportaciones. Algo se ha avanzado a ese respecto en los últimos años y América Latina exporta hoy más productos manufacturados, pero "falta mucho por hacer``.
En los casos en que se exportan productos sofisticados, el país latinoamericano tiene una participación mínima y es sólo "el último eslabón en una cadena global``, dijo Machinea. A veces se exporta una computadora "pero la verdad es que sólo se puso la caja de esa computadora``, señaló. Por eso, cree que es necesario apostar a la biotecnología. Destacó que países ricos en recursos naturales, como Nueva Zelandia y Australia, "a los que les va muy bien en la vida``, dan fuerte impulso estatal a la innovación y educación, mientras en América Latina "hablamos mucho pero hacemos poco. Este es uno de los grandes déficit de la región``.
Para el futuro inmediato de las economías latinoamericanas no se espera un impacto demasiado fuerte de los altos precios del petróleo, pese a que la mayoría de los países son importadores, pero la región en su conjunto es exportadora.
Economistas ponen el foco, además, en otros elementos que podrían complicar el cuadro económico regional: el repunte inflacionario que se advierte en varios países tras años de estabilidad y el exceso de gasto público en otras naciones de la región. En su balance de la economía latinoamericana en 2007, la CEPAL destacó el mantenimiento de positivas cuentas fiscales, el aumento de reservas, la reducción del desempleo y de la deuda externa, y los altos niveles de inversión y de consumo privado como factores fundamentales para crear este escenario.
Debido a eso, organismos como CEPAL y el Banco Interamericano de Desarrollo coinciden en que América Latina está ahora en mejores condiciones de resistir los efectos de los trastornos financieros internacionales de lo que estaba años atrás. Pocos creen que podría repetirse la debacle que en varios países precipitó la crisis asiática, o que algún país repita la amarga experiencia argentina que culminó con la caída del presidente Fernando de la Rúa.