FERNÁN R. CISNERO
Ya nadie se acuerda de Manuel Ugarte. Quizás alguien lo mencione por su relación de "confidente" de Delmira Agustini, pero no parecen los méritos por los que este argentino habría querido ser recordado. De su generación es quizás el pensador menos citado, porque pierde en comparación con José Enrique Rodó o José Martí, sus dos casi contemporáneos que profesaban ideas más o menos similares.
Ugarte fue socialista (con el tiempo se hizo peronista) y antiestadounidense, lo que quedó justificado en textos y oratorias cargados de vehementes argumentos, muchos de los cuales quedaron un poco desactualizados. Otros, no.
En El destino de un continente, por ejemplo, una de sus tantas convocatorias a formar los Estados Unidos del sur diagnostica que "nuestros males eran obra, (..) de nuestra falta de conocimiento de las leyes sociológicas, de nuestra visión estrecha y ensimismada, de nuestra dispersión y de nuestro olvido de los intereses trascendentales". Eso lo escribió en 1923.
No intenta ser este suplemento una llamada a la unidad latinoamericana de la manera que algunos sectores se apropiaron del sueño de Ugarte y Martí. Eso no es más que el leit motiv que se pregona con renovado ímpetu desde algunos gobiernos con aspiraciones de liderazgo y que otros miran con la desconfianza de siempre, aunque agradecen los donativos en su nombre. Tampoco se trata de enfrentar un enemigo común.
Lo que ediciones especiales como ésta pretenden de manera no necesariamente explícita, es combatir esa "visión estrecha y ensimismada" de la que hablaba Ugarte. Los países latinoamericanos se comportan como si fueran parte de un archipiélago, no de una vecindad con un pasado común y un destino conjunto.
Para entender la región en esos términos, el Grupo de Diarios América (GDA), la asociación de los principales diarios del continente, repite la experiencia de resumir un tema desde las distintas visiones de cada país. Hace unos meses, lo hacíamos con las consecuencias del cambio climático.
Esta edición especial se centra en las proyecciones políticas y económicas realizadas por aquellos que cubren y analizan periodísticamente, pero también padecen o disfrutan, las decisiones que toman los gobiernos de la región. Es información de primera mano.
Una América Latina unida, en los términos que pregonaban Ugarte y los suyos, está cada vez más lejana. Pero entender los periplos de cada uno de los países, siempre será una buena manera de comprendernos mejor a nosotros mismos.