Fin de una vidriera literaria

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FABIÁN MURO

Luego de un poco más de 25 años, la librería más chica de Montevideo, El Ejido Libros, cierra su vidriera, que es todo lo que abarcaba su local. Así de pequeña es la librería que comparte galería con Carlos Gutiérrez en Colonia y Ejido. Los libros siempre estuvieron en el escaparate: "seguía pasando, incluso luego de tantos años, que había gente me preguntaba por dónde se entraba", dice Maite Román.

Fundada por la madre de Román, Raquel Jerusalmi, El Ejido Libros siempre atrajo a clientes con espíritu curioso y carácter tenaz, como la mayoría de los que revuelven entre los libros usados. La fundadora era una librera de alma, pasión que no contagió a sus cuatro hijas: Tali, Dana, Taina y Maite. "No, la verdad es que nunca tuvimos esa vocación. Luego de la muerte de mi madre, en el 2000, nos turnamos con mis hermanas en atender la librería. Pero ya no nos rinde", explica

Como siempre, la clausura de una librería genera tristeza y desazón entre los ratones de biblioteca: "Sí, varios se lamentaron cuando vieron los carteles de cierre", dice Román. Ahora, los aproximadamente 3.000 libros irán a remates, bibliotecas particulares y otras librerías: "Aunque en los últimos tiempos han cerrado varias. Hace poco vino un librero para ver si encontraba algo y me dijo que cerraron como cinco en los últimos meses".

El dato fue confirmado por la librera Mary Pacheco, quien ofrece un servicio personalizado de búsqueda de títulos literarios para clientes con pedidos muy específicos. "En los últimos seis meses cerraron, que recuerde, Librerías del Uruguay, Cronos, El Buraco, La Zanzana y El Ejido", enumera Pacheco en su oficina, un depósito repleto de libros en Eduardo Acevedo y Mercedes. Sin embargo, Pacheco no cree que el libro esté en decadencia. "No, no lo creo. El mercado es infinito. Hay para todos los gustos y para todos los bolsillos", afirma.

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